13 abril 2010

Y, ENCIMA, CONTARLO

Telecinco puede tener el pasado que quiera. Otra cosa es que encima esté empeñada en contárnoslo. El domingo por la noche lo hizo estrenando “Tengo 20 años”. Invitó a la audiencia a revivir todas las emociones vividas durante los 20 años de vida de la cadena. Y si admiten “pánico”, “dolor” y “vergüenza ajena” como emociones, lo han conseguido.

Como en el programa repasarán diferentes géneros, han decidido comenzar por esos espacios terribles que utilizó para darse a conocer en los noventa. Y vaya si lo consiguió: consiguió la unanimidad de la audiencia que rebautizó la cadena como “Tetacinco”. Anteayer, en una sola noche, nos hicieron revivir los programas que tardamos una década en digerir: “Tuttifrutti” con las Mamachicho, “¡Ay, qué calor!”, con las Chicas chin chin, “Bellezas al agua” con más chicas de esa manera, “Uno para todas” con más chicas de esa manera y Goyo González, o “Las noches de tal y tal” con más chicas de esa manera y Jesús Gil y Gil de sultán en su harén soltando por aquella boca lo que se le ocurría sobre lo que le daba la gana (sobre métodos anticonceptivos: “la vasectomía, quiere, no quiere, píldora, no píldora, el apearse, el otro, el Ogino, la Ogina… o sea, métodos hay cincuenta mil”). Y además “Su media naranja”, “La máquina de la verdad” contestando después de la publicidad, “A mediodía alegría” con Leticia Sabater causando daños irreparables a los niños de entonces, “Contacto con tacto” con Bertín Osborne causando daños irreparables a todo el mundo, y “Goles son amores” con Manolo Escobar: (“porque ‘Goles son amores”, y como las oscuras golondrinas, siempre vuelven al balcón de tu televisor”). Qué escalofríos.

Sí, también yo pude ver anteayer en la tele lo que quise. Otra cosa es que encima esté empeñado en contároslo.

1 comentario:

Kotinussa dijo...

Total, que de aquellos polvos vienen estos lodos. Que lo que hay ahora no es producto de una mutación, sino de una evolución lógica y normal a partir de unos inicios determinados.

Y que las cosas se nos olvidan muy rápidamente. Nos parece que lo de ahora es lo peor de lo peor, pero tampoco es tan diferente de aquello.