07 abril 2010

HACER LA PELOTA A LA MEMORIA

Dice Hans Magnus Enzensberger que cuanto menos progresa la mitología, tanto más vehementes son los esfuerzos para producirla sistemáticamente y a escala industrial. “Perdidos” no está a la altura de la “Odisea”, claro, ni Jack Shephard es un ingenioso Ulises que pasó muchos males luchando por su vida y la de sus hombres y la vuelta al hogar, pero quizás sea injusto afirmar que la industria del entretenimiento sólo suministra sucedáneos y pseudomitos que no dejan huella en la memoria colectiva. Jack Shephard, Tony Soprano, Gil Grissom, Homer Simpson o Joel Fleischmann no son simples mitos de usar y tirar, como pueden serlo los mitos de carne y hueso que producen las fábricas de “Gran Hermano” o de “Sálvame”. Si lo esencial de la conciencia mitológica es la memoria, hay que reconocer que los guionistas de “Perdidos” están por debajo de Homero pero muy por encima de Mercedes Milá o Jorge Javier Vázquez. Y hablando de guionistas.

Ha vuelto “FlashForward” (lunes, AXN), después de que los guionistas de la serie se tomaran un tiempo para leer a Homero y entender que los mitos no son cuentos. El buen arranque de la primera etapa de “FlashForward” (casi toda la población mundial pierde el conocimiento durante dos minutos y diecisiete segundos, en los cuales cada persona tiene una visión de su propia vida dentro de seis meses) dio paso a unos guiones extravagantes y a un pastoso batiburrillo de pistas que condujo al pobre agente del FBI Mark Benford a navegar prácticamente solo por el Mediterráneo televisivo, abandonado por la audiencia. Parece que las lecciones de Homero han conseguido que los nuevos guiones y pistas acorten la distancia entre “FlashForward” y “Perdidos” pero, sobre todo, parece que tenemos a la vista un nuevo mito. Simon Campos, físico cuántico, asesino, egocéntrico, extraordinariamente inteligente, mentiroso. Merece la pena subirse a su nave.


Ahora sabemos que Simon Campos es el hombre misterioso que se paseaba por el estadio hablando por teléfono, mientras todos los espectadores habían sido víctimas del incidente. No hay buenas series sin buenos personajes. Y un buen personaje es el que hace la pelota a la memoria y consigue dejar huella. El misterioso físico cuántico de “FlashForward” es, ante todo, un estupendo lameculos de la memoria.