19 septiembre 2010

CHIRINGUITOS Y CATEDRALES

El éxito de series como “Los pilares de la Tierra” (Cuatro) o “Los Tudor” (TVE) prueba, una vez más, que la historia tiene público. Seguimos los amores y desamores del rey Enrique VIII y las aventuras y desventuras del constructor Tom Builder con el mismo interés y cariño con los que en su día seguimos al emperador Claudio en su lucha por sobrevivir a las intrigas de la vieja Roma; y si los hermanos Scott (productores de “Los pilares de la Tierra”) se decidieran a hacer una serie inspirada en la película “Gladiator”, los gladiadores también plantarían cara a la mismísima Liga de Campeones. Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del Norte, general de las legiones Félix y leal servidor del auténtico emperador Marco Aurelio sería un gran rival para el Barça de Messi, el mejor jugador del mundo.

La madre de Michael Westen, el espía despedido por su gobierno protagonista de la serie “Último aviso” (Fox Crime), comunica a su hijo que ha decidido dejar a su psicólogo por otro que haga mejores preguntas. Genial. Muchas cadenas televisivas deberían tomar nota y cambiar de psicólogo, de gurú, de experto, de técnico en audiencias, de cazador de tendencias o de lo que sea y buscar a alguien que haga mejores preguntas. Si los responsables de que tipos como Jorge Javier Vázquez y programas como “La noria” sigan con nosotros insisten en que se limitan a preguntar a la audiencia qué es lo que quiere y, luego, ofrecérselo, entonces necesitamos cambiar de preguntas. “Los pilares de la Tierra” o “Los Tudor” son la respuesta a un nuevo tipo de pregunta. Dime lo que preguntas, y te diré qué respuesta quieres obtener.


Hagamos como Tom Builder y luchemos por construir una catedral televisiva llena de luz, una programación de claridad (más que de calidad) que derribe los muros de las viejas preguntas y abra luminosas ventanas al mundo. Siempre habrá un archidiácono de Shiring televisivo que preferirá construir su propio palacio-chiringuito a trabajar en una catedral de luz, pero así es el mundo del espectáculo. Un chiringuito oscuro puede tener más éxito que una catedral gótica. Todo depende de las preguntas que hagamos.

1 comentario:

Kotinussa dijo...

Una objeción: la Historia no tiene público. El culebrón pseudohistórico sí. Cualquier parecido de "Los Tudor" con los acontecimentos reales, de "Los pilares de la tierra" con lo que fue la Edad Media o de "Gladiator" con las costumbres, la historia del emperador Marco Aurelio y de su hijo y la vida cotidana en Roma es pura coincidencia.

Es increíble que teniendo en sus manos una historia perfecta con todos los ingredientes necesarios como es la de Enrique VIII, se haya destrozado sin lograr a cambio mejorarla en nada. Se han inventado personajes, han hecho desaparecer a otros, se han alterado fechas y acontecimientos y se han cometido graves errores de ambientación y dirección artística. Y todo ello, como digo, sin mejorarla. Todos los cambios, curiosamente, han servido para dejar la historia más plana, para eliminar acontecimientos tan curiosos que parecerían inventados.

Sólo después de ver unos pocos capítulos ya escribí un post enumerando el maltrato que había sufrido la historia original. Por si acaso le interesa echar un vistazo: http://elcuadernodeapuntes.wordpress.com/2010/07/25/este-tema-me-supera/