29 septiembre 2010

COLUMNA MÍNIMA

Se ha estado hablando estos días sobre la importancia del sector de los transportes para determinar el éxito de la huelga general. De ahí las encendidas negociaciones sobre servicios mínimos en trenes, metros, autobuses. Es cierto, la sociedad actual se define por la movilidad de sus habitantes, y sin embargo, aunque el funcionamiento de los transportes públicos es decisivo para el resultado de la huelga, es el sector de las comunicaciones audiovisuales el que fija de forma indiscutible la percepción del impacto de la protesta. Si hoy encendieran el televisor y sólo encontrasen informativos de quince minutos en algunas cadenas, si le dieran al on de la radio y no encontrasen casi ninguna emisora que sintonizar, incluso si acudieran a su quiosko habitual y lo encontrasen lleno de periódicos de sólo 8 páginas, podrían estar seguros que el país entero sentiría la potencia del movimiento obrero aunque las panaderías hubieran permanecido abiertas y los autobuses hubieran funcionado en un setenta por ciento.

(Y hasta aquí la columna de hoy. En cumplimiento de los servicios mínimos, y tal y como se acordó en las negociaciones del sector, esta entrada de “625 Ranas” debería limitarse a la mitad de su longitud habitual, y no debería ocuparse de ningún estreno que hubiera ocurrido durante los últimos días ni de ninguna polémica de actualidad dentro del panorama televisivo del momento. Además, debería estar escrita sin gracia, en un estilo muy austero y no incluir foto. Mañana se reanudarán las columnas habituales).