20 septiembre 2010

ANDAR Y CAMINAR

Yo aprendí a andar cuando tenía poco más de un año, pero para aprender a caminar tuve que esperar hasta 1993. En ese año Televisión Española comenzó a emitir una curiosa serie en la que un viajero se dedicaba a recorrer a pie montones de caminos por toda España. El viajero y el camino, metáforas de casi todo, se definían mutuamente, sin intermedios ni representaciones, y la vida que esa serie nos ofrecia era una sucesión ininterrumpida de ciudades, personas, ganado, playas, carreteras, músicas, manjares, puestas de sol, conversaciones, vino. Se trataba de dejarse de consignas y prejuicios y ponerse a caminar, para que cada monte que se corona, cada pueblo en el que se entra y del que se sale nos vaya despertando encantados del embrutecimiento en el que llevamos demasiado tiempo pudriéndonos. Yo aprendí a andar por las calles de la ciudad de Oviedo, pero aprendí a caminar por las hoces del Duratón, el campo de Calatrava, recorriendo el delta del Ebro o marcando con mi huella la tierra de los valles de Andarax o de Ambroz. El espacio se titulaba "Un país en la mochila", y el caminante falleció en Zaragoza el pasado domingo. Se llamaba Jose Antonio Labordeta.

Y su muerte me ha dejado profundamente conmovido, porque yo era de Labordeta como algunas personas son de izquierdas, católicas o del Betis: a priori y de forma incondicional. Cantautor meramente discreto, escritor simplemente correcto, ¡político honrado!, muy divertido comentarista radiofónico en los fines de semana de RNE, -¡cómo sufrió Pepa Fernández ayer para sacar adelante su "No es un día cualquiera"!-, José Antonio Labordeta era un modelo de ciudadano hasta el punto de que bien podría medirse la bondad de un proyecto de vida, de un programa de televisión o de una charla entre amigos por su cercanía a lo que Labordeta representaba. Ya se lo dije: a priori e incondicional. Qué menos se puede ser respecto de quien te ha enseñado la diferencia entre andar y caminar. Que los caminos le tengan en su memoria.

2 comentarios:

Enefecto invernadero dijo...

Increíbles palabras... e increíble él...

32 dijo...

Piel de gallina.