17 febrero 2011

APAGÓN INFORMATIVO

Pon tú que la tele cumple un servicio público. Vale, entonces la crítica televisiva también. Pues que se vea: la SPQLCTSUSPIQLT (Subsecretaría Para Que La Crítica Televisiva Sea Un Servicio Público Igual Que La Tele) inicia su andadura asistiendo a los televidentes que se quedaron a oscuras durante cinco minutos la noche del martes. Esa noche, de diez a diez y cinco, no vieron la tele (¡durante los minutos de más audiencia de la hora de más audiencia de la franja de mayor audiencia!) los españoles que secundaron la convocatoria de apagón para protestar contra los abusos de las compañías eléctricas. La lavadora pudo seguir lavando luego, el frigorífico pudo seguir enfriando después y la plancha pudo seguir planchando más tarde, pero esos momentos televisivos pasados se perderán en el tiempo como lágrimas bajo la lluvia.


La SPQLCTSUSPIQLT los recupera. En La 1 el partido del siglo nuestro de cada día, esta vez entre el Valencia y el Real Raúl. Nada que no pueda remediar el partido del siglo del día siguiente. En La 2 empieza “El método” en “Versión española”. Da igual: ¿a quién le importa ver esa parte inicial de las películas que sólo vale para entenderlas? En Antena 3 emiten el resumen de los capítulos anteriores del culebrón “Bandolera”. No hay problema: eso se pilla otro día, viendo la recapitulación del resumen de los capítulos anteriores. En Cuatro, Trancas y Barrancas disfrazados de japoneses examinan de japonés a Leonardo Sbaraglia. Pon que aprobó, qué más da. En laSexta, durante el intermedio de “El intermedio” un promo nos recuerda que tenían una noche del domingo cojonuda con “El club de la comedia” y “Salvados”, hasta que la fastidiaron añadiendo “Princesas de barrio”. Es en Telecinco donde está lo realmente bueno: anuncios. Yo pillé el de una madre que es “genial” porque hace los rebozados con levadura. ¿Bueno porque la esencia de la tele es la publicidad? Déjate de pijadas: bueno porque a esa hora parece ser que a Belén Esteban no le estaba pasando nada que Telecinco crea que debamos saber de su puñetera vida. Así que seguimos informados.