13 febrero 2011

BASADO EN UN ANUNCIO DE 2011



Quizá sea cierto, -tal y como anuncia en televisión una conocida marca de agua con burbujas y polvitos marrones-, que por cada bolsa de valores que se desploma se graban diez versiones de "What a wonderful world"; pero también es cierto que por cada céntimo que las grandes multinacionales gastan en producir sus productos se gastan otros cinco en todos los costes asociados a la realización y emisión de publicidad. Puede ser, -como sigue diciendo el anuncio-, que por cada persona corrupta haya ocho mil donantes de sangre; pero también es verdad que por cada invocación a los buenos sentimientos en los anuncios publicitarios de una gran corporación hay tres miembros de su consejo de administración leyendo los aumentos de ventas que dicho spot les ha procurado. A lo mejor es cierto que por cada persona que dice que todo va a estar peor hay cien parejas buscando un bebé, -lo dice ese anuncio-; pero también es cierto que por cada spot en donde se nos dice que no todo va a estar peor hay una agencia publicitaria a la que la verdad o falsedad de los mensajes de sus anuncios le importa una mierda seca.

Hay que reconocerlo: esta empresa de agua con burbujas y polvitos marrones lleva décadas haciendo la que quizá sea la mejor publicidad del planeta. Raro es el año que no nos ofrece dos o tres campañas que pasan directamente al imaginario colectivo y se comentan en los bares y las reuniones de amigos. No lo sé, así que no puedo negar que por cada arma que se vende en el mundo veinte mil personas comparten una coca-cola; lo que sí les puedo asegurar es que por cada anuncio que de forma fría y calculada pretende emocionar a la audiencia mediante el uso de coros de niños, referencias al amor y la ternura, e imágenes de mamás haciendo pasteles de chocolate, con el único objetivo de mover una importante cantidad de dinero desde el bolsillo de los espectadores hasta el de los anunciantes, hay un, -al menos uno-, crítico televisivo que se cabrea y que va a escribir una columna denunciando el juego sucio que se practica en dicho anuncio.

3 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Hola! Me ha gustado tu crítica al anuncio de la última campaña de coca cola. Yo también realicé algo parecido a un "análisis del discurso" de este anuncio en mi blog. Te pongo en enlace por si te apetece leerlo, un saludo!

http://laexperimentadorainvisible.blogspot.com/2011/02/esto-no-es-un-anuncio-de-coca-cola.html

Anónimo dijo...

El mayor mérito del marketing "emocional" es que efectivamente ha conseguido hacer sospechosas a las propias emociones. Y a las ajenas...
Yo, por ejemplo, desde hace un tiempo tengo la sensación de que todo el mundo encaja en una de estas dos categorias: victimistas y demagogos. En cuanto alguien parece ir a despertar en mí algún tipo de sentimiento, activo el modo "alerta: vendedor/embaucador" y ¡voilá! esa extraña comezón desaparece como por encantamiento. De hecho, todos somos ya vendedores de nosotros mismos. El otro día oí decir a un experto en branding que "marca" es lo que los demás piensan de tí. En fin, Facebook y tal...

ingrid sarmiento dijo...

en este nuevo siglo en donde las tegnologias nos atrapan el mercadeo es muy importante, visiten mi blog:

http://encantamientosyamarresdeamor.blogspot.com/