05 septiembre 2012

EDUARD Y FEDERICO

Los domingos, a la hora de la cena, Eduard Punset y Federico García Lorca se cruzan entre bambalinas en La 2. Punset acaba de terminar una nueva entrega de “Redes”, y sale de la pantalla cansado y ligeramente ausente. Lorca va a comenzar su capítulo de “Lorca, muerte de un poeta”, y recorre nervioso los metros que separan su camerino de la pantalla, más rápido de lo que haría falta, luminoso. En algún punto del pasillo se cruzan, y se saludan con un gesto frío, mecánico, -bueno, las primeras semanas no era frío ni mecánico; Federico se interesó por saludar con afecto a Eduard las dos primeras veces que se encontraron, pero dado que el neurodivulgador respondió de forma parca y sin llegar a mirarle directamente a los ojos el poeta dejó de prestar atención a aquel anciano y decidió concentrarse en la parte de su biografía que iba a representar de inmediato-. Aun así, y ya que el pasillo no es lo suficientemente amplio, ambos se apartan con cortesía para dejar pasar al otro. Punset piensa que no entiende lo que hace Lorca. Lorca piensa que ha de ser muy triste la vida de Punset. Punset viene de explicar el amor mediante redes neuronales. Las redes con las que Lorca construye el deseo están hechas de lluvia oscura, de caballos verdes que beben los cuchillos de la luna, de relojes parados que se disfrazan de noviembre. Punset busca a la persona en el código genético. Lorca la encuentra en el mundo, en el alfabeto de auroras que han escrito las canciones del agua.

Punset no se queda a ver “Lorca, muerte de un poeta”. Tampoco Federico aguantó nunca un “Redes” entero. Mientras en la pantalla Rafael Alberti conoce al poeta en la Residencia de Estudiantes, Eduard vuelve en taxi rápidamente hasta su casa. Cena algo ligero. Revisa el correo y contesta brevemente dos emails que quiere dejar resueltos. Después se acuesta y tarda muy poco tiempo en quedarse dormido. Bajo su cama, sin que él pueda sospecharlo, la media luna imagina un éxtasis de cigüeña y un vuelo de gritos largos se levanta en las veletas.

2 comentarios:

Guti dijo...

Nunca me gustó Lorca, pero si te pones así, voy a tener que leerlo. Coñe.

adriscp dijo...

¡¡¡¡JODER!!!! ¡¡¡QUÉ BUENA COLUMNA!!!!