23 septiembre 2012

DANDO A "TE LO MERECES" SU MERECIDO


A todos nos gustaría que el bien siempre fuera recompensado y el mal castigado. Por lo mismo, nos molesta que sufra el bueno y al malo le vayan bien las cosas. Vale. Pero una cosa es eso y otra tener que aguantar los viernes por la noche la chapa de “Te lo mereces” en Antena 3 con una Paula Vázquez que parece la versión mutante de la Stacy Malibú con una peluca 20 tallas mayor tras visitar a un ortodoncista loco armado con un lanzarrayos blanqueador radioactivo puesto al máximo.

El filósofo Lolo Kant ya dijo hace 200 años que, como en esta vida el bien y el mal no obtienen su merecido, podemos esperar que exista un más allá en el que un Dios bondadoso imparta justicia y dé a cada cual lo suyo. Pero, ojo, una cosa es que lo deseemos y otra que realmente exista ese más allá y ese Dios… y que nosotros lo conozcamos. En ese caso el mundo no sería mejor porque dejaríamos de ser buenos volviéndonos unos egoístas que hacen el bien interesadamente para ganar el premio divino.

Pues con “Te lo mereces” pasa algo parecido. Está bien que los familiares y amigos de una señora viuda y con un niño de nueve años que hipotecó su casa para pagar los sueldos de su pequeña empresa consigan dinero para evitar un desahucio injusto (¿los hay justos?). Pero, viéndolo en casa, uno se sentía peor persona ante aquella exhibición de dolor, aquel regodearse en la desgracia, aquel sufrimiento de los participantes en el concurso que para responder a las preguntas tenían que pagar por conseguir pistas y lloraban a moco tendido porque veían que no iban a tener dinero suficiente para pagar la hipoteca e impartir una justicia televisiva que pusiera un parche en el injusto mundo en que vivimos. Por su parte, el simpaticote Bertín Osborne sacó al niño de clase sin permiso de la madre y lo llevó a conocer el Santiago Bernabéu, su gran ilusión. Las leyes, frías e insensibles, llaman a eso secuestro y al secuestrador le dan su merecido.