09 septiembre 2012

TECNOLOGÍA EVAX CON PERLAS ACTIVAS



Evax ha conseguido eliminar el olor. Ni camuflarlo ni enmascararlo: eliminarlo. Gracias a la exclusiva tecnología Evax con perlas activas, que capturan, neutralizan, y por fin eliminan el olor. Una gran noticia que no deja de expandirse. Y que podría, digo yo, aplicarse a ámbitos mucho más amplios que los de la higiene íntima femenina.

Por ejemplo, el flujo de contertulios que están saltando la valla entre Intereconomía y 13tv huele mal. No sabría describir a qué, pero eso es debido a que uno sólo es experto en sus propios olores corporales y con frecuencia ni siquiera en ésos. Te acercas a Intereconomía, a Carmen Tomás, a Miguel Ángel Rodríguez, o a 13tv, y notas un tufillo raruno. Pues nada, llega la tecnología Evax con perlas activas y lo resuelve. Envolvemos a todos los implicados en compresas Cottonlike y las chicas enfundadas en sus ropitas de colores pop ya pueden ser felices y escribir en su twitter que todo este asunto ha dejado de oler. Entre los primeros contenidos de la nueva temporada de “Cuarto milenio” se narrará un viaje a los Cárpatos para investigar acerca de la tumba del Príncipe de Valaquia, cuya ausencia de restos da pie a todo el rollito de Drácula y su inmortalidad. Tampoco huele muy bien esto. ¿Podrían las perlas activas afrontar la difícil misión de desodorar, -"desodorar" no existe, ya lo sé, tampoco el 95% de las cosas de las que habla el entrañable Íker-, los rincones más casposos de la nave del misterio? ¿Podrían capturar, neutralizar, y por fin eliminar todos los trucos de sensacionalismo barato con los que Jiménez construye sus medias mentiras, sus tres cuartos de mentiras, sus habituales mentiras completas?

Claro que, por otro lado, a lo mejor conviene que Evax se limite al mundo de la menstruación para que los televidentes podamos seguir distinguiendo programas a través de sus olores. Aunque sea un medio audiovisual, el olfato desempeña un papel fundamental en la televisión y nos evita contemplar espacios que nos harían perder miles de horas si encendiéramos la pantalla con las narices tapadas. O con la tecnología de perlas activas que tan feliz hace a Beatriz Montáñez.