21 septiembre 2012

CARRILLO, POR CARRILLO


Telecinco ha hecho con “La voz” uno de los mayores esfuerzos promocionales de su historia, así que hoy todos deberíamos estar hablando de eso. Da igual. Desde hace cuatro días, sin que nadie se haya molestado en gastar un céntimo en dictarnos qué es importante y qué no, la actualidad televisiva es, sin duda, esta otra: lo desconcertante que resulta que, entre las muchísimas personalidades que han salido en pantalla comentando el profundo significado de la muerte de Santiago Carrillo y la gran trascendencia que su desaparición tiene para España, no se encuentre la figura de Santiago Carrillo. Se nos hace raro que Carrillo no comente la muerte de Carrillo porque no falta en los grandes acontecimientos de nuestra historia desde que, hace más de 80 años, comenzó a contar lo que ocurría en el Parlamento y analizar la situación política. Corría el mes de abril de 1931, España acababa de proclamar la Segunda República, la televisión no existía, usted no habría nacido y puede que su madre tampoco. La tele comenzó sus emisiones aquí en 1958, Carrillo tenía 43 años y seguramente para entonces más de la mitad de los niños que habían nacido, como él, en 1915, ya habían muerto.

El hecho de que siguiera vivo y lúcido casi 40 años después de haber participado en una Transición que intentó arreglar el desastre al que nos llevó una guerra en la que también participó otros 40 años antes, permitió a Carrillo realizar algunos cameos inolvidables interpretándose a sí mismo. El de “Cuéntame cómo pasó” está en la página de Carrillo de Wikipedia, pero el de “7 vidas” falta: que alguien incluya el dato y de paso añada en la entrada de Mariano Rajoy que hace 12 años se interpretó a sí mismo como ministro de Educación y Cultura en “Jacinto Durante, representante”, una serie maleja que no recordarán: eso que salen ganando ustedes y Rajoy. Por cierto, ¿podría medirse la talla de un político por sus cameos televisivos?