08 septiembre 2012

SIESTA


No es verdad que anteayer 1.351.000 personas estuvieran viendo “Bandolera” en Antena 3 a la hora de la siesta. No es verdad que anteayer 1.031.000 personas estuvieran viendo “Saber y ganar” en La 2 a la misma hora. Los estudios de audiencia no son capaces de detectar cuántas personas están viendo un determinado pro grama, sino cuántos televisores están encendidos sintonizando un determinado programa. Lo que estén haciendo los espectadores mientras en la pantalla Jordi Hurtado pregunta la velocidad de transmisión del sonido en el helio forma parte de ese 96% de materia oscura del universo televisivo que desconocemos. Pero que intuimos: a la hora de la siesta todo el mundo está durmiendo la siesta. Según la decimosegunda tesis de Marx sobre Feuerbach, si un espectador se sienta delante del televisor tras haber comido satisfactoriamente es que tiene tiempo para dormir durante un ratito. Y si tiene tiempo para dormir durante un ratito, -añado yo a Marx-, dormirá durante un ratito.

Por eso, -atención, esto que voy a contar a continuación es mentira-, en los Estados Unidos los audímetros no solamente incorporan un aparatito que se conecta al televisor sino que añaden una célula fotoeléctrica enfocada a los ojos de los espectadores capaz de detectar si éstos están despiertos o no. Así, además de averiguar qué programas gustan más al país pueden descubrir cuáles son los que provocan más sueño en el público, y una gran cantidad de estudios están desvelando qué tipo de persona se queda dormida delante de qué tipo de espacio. Quizá los intelectuales de izquierdas se queden dormidos viendo “Saber y ganar”, los intelectuales de derechas se queden dormidos viendo a Jorge Javier Vázquez y los intelectuales de centro se queden dormidos viendo “Frank de la jungla”. Pero no nos engañemos: anteayer no hubo 2.053.000 personas viendo “Sálvame”. Sólo hubo 2.053.000 de televisores sintonizando Telecinco a la hora en que la heroica audiencia dormía la siesta.