19 febrero 2015

MUCHA, MUCHA POLICÍA


La última serie de Antena 3 para la noche de los martes es la bomba. “Bajo sospecha” es de tanto misterio, enigma y suspense que, como diría Miliki, se te ponen “los nervios nerviosos”. Hay alguna trama secundaria que puede resultar cansina, pero la principal es realmente innovadora, desconcertante y genial.

Al inicio de cada capítulo, “A dos metros bajo tierra” y “House” jugaban al despiste con el espectador. Mostraban una escena cotidiana en la que, inopinadamente, uno de los personajes moría (“A dos metros bajo tierra”) o caía gravemente enfermo (“House”). “Bajo sospecha” también juega al despiste. Al principio parece que asistimos a los protocolos habituales del género: una niña hace de Laura Palmer (pero en versión desparecida, no muerta como en “Twin Peaks”). La desaparición ocurre en la fiesta familiar de su primera comunión, así que no solo todos los miembros de la familia son sospechosos, sino que, además, van pareciéndolo. Naturalmente, una atípica pareja de policías tiene que ocuparse del caso y no se llevan bien. Además, sorpresa, son chico y chica, así que la inevitable tensión sexual no resuelta surge en el minuto uno. Y justo entonces, cuando nos vamos adormilando instalados en la rutina del género, cae la bomba y se nos ponen los nervios nerviosos.

Atención: la poli que se ocupa de investigar el caso es una joven inspectora de policía que recibe la orden de hacerse pasar por maestra y psicóloga para infiltrarse de incógnito en el cole donde estudiaba la niña desparecida. Pues bien, al día siguiente la poli llega al cole, dice hola y se pone a dar clase tras este simpático diálogo:
– “¿Quién me dice por qué página vais con doña Catalina?”.
– “Página 42, seño”.
Y ya está. A dar clase. Y luego convoca una reunión con los padres, que para eso es también psicóloga. Moraleja: cualquiera a nuestro alrededor puede ser un poli infiltrado. Lo tiene más fácil que el agente Smith en “Matrix”. Tal vez su abogado solo sea un poli en una misión. O su confesor. ¿Es su ginecólogo o su cirujano un poli infiltrado?  No nos perdamos “Bajo sospecha” hasta asegurarnos de que dejan este cabo suelto atado y bien atado.