23 febrero 2015

NI "MARUJOS" NI GILIPOLLAS


Los españoles no somos unos “marujos”. Al menos no todos. Ni siquiera la mayoría. Hay unos cuantos que, al parecer, lo son; pero eso es todo. Un tío como Frank de la Jungla, que está de tratar con animales y categorías taxonómicas, debería saber que no se puede caracterizar a toda una población por lo que hacen solo unos cuantos individuos. Frank puede decir, como dice, que él suele ver “Sálvame”. Peor para él. Y puede empeorar las cosas añadiendo que quien ve “Sálvame” es un “marujo”. Allá él. Pero a los demás que no nos meta diciendo que “Todos somos "marujos"”. Más de cuarenta millones de españoles no seguimos “Sálvame”. Algunos incluso preferimos cinco horas de programas de Frank de la Jungla a cinco minutos de “Sálvame”. Quien tenga mala conciencia por ver mala tele, que lo asuma, pero que no nos utilice a los demás para justificarse.

Por otra parte, tampoco todos los españoles somos gilipollas. A principios de mes, Mariló Montero recomendó en “Saber vivir” oler limón para prevenir el cáncer. Naturalmente, hubo quejas y la Organización Médica Colegial emitió un comunicado contundente: “No se puede frivolizar sobre un tema tan sensible como el cáncer y menos en la televisión pública que debe ser rigurosa en temas de salud y debe contar con opiniones fundamentadas por expertos sobre el tema en cuestión”. TVE también hace comunicados, pero le salen peor: “La dirección de TVE quiere dejar patente su total apoyo a Mariló Montero, a quien considera una excelente profesional, y zanjar de este modo cualquier polémica al respecto”. Zanjar una polémica con afirmaciones así es como apagar el fuego con gasolina: se aviva y quema a quien lo alimenta: ¿qué clase de profesionales son y cuánto cobran los directivos que afirman que Mariló, con el carrerón que lleva, es una “excelente profesional”? Ella es más lista y anda diciendo que las quejas deben dirigirse al programa, no a ella, que aquello no fue cosa suya, y que ella no dijo que el limón curara.

Como pasa con “Sálvame”, habrá quien se lo trague, pero ni todos somos “marujos” como dice Frank ni todos somos gilipollas como Mariló piensa.