14 mayo 2015

"LA NORIA" GIRA OTRA VEZ


Telecinco reconoce la derrota “Un tiempo nuevo”, su programa de los sábados por la noche. ¿No es una buena noticia? Mediaset lo mantendrá unas semanas más, pero ya ha anunciado que lo aparcará en Cuatro (aquella cadena que un día fue cabeza de ratón y hoy no se sabe qué es de Telecinco, pero nada bueno). ¿No perciben que, de algún modo, se hace justicia con el fracaso de este espacio? “Un tiempo nuevo” sustituyó a “Abre los ojos y mira”, que fracasó tras sustituir a “El gran debate”, que fracasó tras sustituir a “La noria”, que fracasó tras la vergonzosa y lamentable entrevista a la madre de “El Cuco”. ¿No se merece “Un tiempo nuevo”, igual que sus predecesores en la noche de los sábados de Telecinco, pagar con su fracaso el pecado original que arrastran desde su nacimiento: el de ser herederos de “La noria”?

Nadie sabe si los programas de televisión tienen alma inmortal. Podría discutirse, pero nunca demostrarse. Pasa como con el alma de las personas. No hay manera de comprobar de forma inequívoca su existencia. Hay quien dice que el alma inmortal debería existir para compensar tanto la injusticia que supone ver triunfar en la vida a malas personas, como la que supone ver en la vida a las buenas personas sufrir los golpes y punzantes dardos de suerte horrenda, como diría el poeta. Según esto, como en esta vida hay malvados felices y virtuosos infelices, debería haber un alma eterna que permitiera a los malvados sufrir el justo castigo y a los bondadosos recibir el justo premio que se merecen.

El problema es que si ya no está muy clara la existencia del alma humana, menos lo está la del alma de los programas. Por eso está bien que, alguna vez, el dios de las televisiones no espere y castigue a los malvados en esta vida. Por eso está bien que “Un tiempo nuevo” sufra lo que antes sufrió “Abre los ojos y mira”, que sufrió lo que antes sufrió “El gran debate”, que sufrió lo que antes sufrió “La noria”.