01 mayo 2015

EL TOPLESS Y LA BALLESTA

Por si alguien lo duda: por aquí no hay ningún interés en ver las fotos en topless que le hicieron sin permiso a Mariló Montero mientras estaba de vacaciones en no sé dónde con su amiga no sé quién. Allá ella si primero quiere ponerse moderna y decir que les gusta tanto a los amigos de su hijo que le enseñaron una palabra nueva: “milf” (acrónimo de “mother I’d like to fuck”). Allá ella si después quiere ponerse supermoderna dando besitos en los labios a su compañera María Casado delante de todo el mundo. Allá ella si encima quiere ponerse supermodernísima haciendo topless cuando, donde y con quien quiere. Y si, para rematar, sufre un desconcertante ataque de pudibundez galopante y exige que las fotos que le hicieron no se publiquen, eso también es cosa suya y hace bien en intentar evitarlo (¡no vaya a ser que la vean los amigos de su hijo, que están en una edad muy mala!). Incluso podemos superar que intentara defenderse diciendo en una entrevista en Canal 24 Horas “Lo más grave es que se insinúe que tengo una relación homosexual” (¿desde cuándo mantener una relación homosexual es algo grave?), porque después corrigió sus palabras (y lo hizo mucho mejor que cuando intentó arreglar su delirante concepción del transplante de alma o su afirmación de que oler limón previene el cáncer).

Lo que sí nos interesa es saber cómo es posible que, el día del trágico suceso en el instituto de Barcelona, la periodista Montero dijera esto en La 1 mientras señalaba la imagen de una ballesta: “Lo que me llama la atención es el arma, que evidentemente no es habitual, o sea, es decir, aquí tenemos lo que es una ballesta, una ballesta que es como un arco… muy moderno. Pero es muy complejo, es un arma muy compleja, mira, es como un arco moderno con flecha”. Y, sobre todo, por qué tras tanta incompetencia no la despiden, o, al menos, eliminan el vídeo de la web y lo esconden con las fotos del topless donde nadie pueda verlo nunca jamás.