21 mayo 2015

MÍTINES "CORAM TELEVISIONE"


Los mítines políticos han recorrido el camino inverso de las misas católicas. Todos sabemos que hasta los años 60 los sacerdotes oficiaban la misa mirando hacia el sagrario en donde se guardaba el cuerpo de Cristo. Estas misas coram Deo -ante la presencia de Dios- fueron sustituidas a partir del Concilio Vaticano II por las nuevas misas coram populo -ante la presencia del pueblo-. El oficiante ya no daba la espalda a los asistentes sino al mismísimo crucificado, ya no encabezaba a los feligreses en la postración y la oración ante el Altísimo sino que se enfrentaba a ellos y adquiría un protagonismo del que carecía en el rito tridentino. Desde entonces las misas han ido languideciendo convertidas en una ceremonia banal en donde hasta el proprio milagro de la consagración y su sacrificio se celebra de espaldas a Dios.

Exactamente lo contrario de lo que ha ocurrido en las misas laicas que son los mítines políticos de las campañas electorales. Todos recordamos aquella época feliz en donde el líder político oficiaba sus discursos coram populo, ante sus entregados votantes, sin que a su espalda hubiera más que la iconografía propria del logotipo y las siglas con la que el orador estaba comprometido. Hasta que, en un giro copernicano que llegó a nuestro país hará unos veinte años, un día los candidatos entendieron que lo que debía colocarse a sus espaldas era la gente que representaba al electorado y adonde había que orientarse corporalmente era al nuevo dios de los tiempos modernos, a la cámara de televisión que enfoca al mandatario encabezando al pueblo. Aunque se siguió manteniendo a una parte de los asistentes ante el político como un resto arcaico de otras épocas, estuvo claro que los mítines coram populo se sustituyeron por los mítines coram televisione -ante la presencia de la televisión-.

Los curas dejaron de mirar al dios del sagrario para mirar a los feligreses. Los políticos dejaron de mirar a los feligreses para mirar al dios de la televisión. Este domingo iremos todos a comulgar con ruedas de molino.

1 comentario:

Victor Guallar dijo...

¡Muy bueno lo tuyo!. Cada vez me parece mas cierto lo que acabas de escribir. Es tan cierto que no entiendo como no me habia dado cuenta antes. Será por que soy un despistado de narices.
Enhorabuena, ya tenemos la explicación. O deberiamos decir, Osanna.
Gracias como siempre.