20 agosto 2015

ALIEN, ADÁN Y EVA


Canal Hollywood ha tenido la buena idea de programar la saga “Alien” en el mes de agosto y acompañar las películas con una breve y muy cinéfila presentación que consigue enganchar a los nuevos espectadores y, de paso, anima a los que vivimos el nacimiento del octavo pasajero en las salas de cine a dormir un poquito menos. En esa presentación, rica en detalles de los rodajes, nos enteramos de que el director Ridley Scott se propuso en “Alien, el octavo pasajero” unir nada menos que “2.001: una odisea del espacio” y “La matanza de Texas”. En verdad, lo consiguió. Pero me pregunto si Scott utilizó esa idea para convencer a sus productores de que soltaran la pasta.

El productor Louis B. Mayer decía que “La jungla de asfalto”, esa extraordinaria película de John Huston que tiene uno de los finales más hermosos de la historia del cine, no era más que una ordinariez plagada de gente fea que hace cosas feas. Si nos ponemos en plan Louis B. Mayer, “Alien, el octavo pasajero” sólo es una película plagada de camioneros espaciales feos que mueren de forma fea en una fea nave de transporte comercial a manos (o, más bien, a boca) de un feísimo bicho extraterrestre. Scott convenció a Harry Dean Stanton para que interpretara el papel de Brent con el argumento de que “Alien, el octavo pasajero” no era una película de ciencia ficción con monstruos, sino un thriller parecido a “Diez negritos”. Así que Scott no sólo es un gran director de cine, sino un genio de la presentación, como Oskar Schindler en “La lista de Schindler” cuando dice al contable judío Stern que si otros ponen el trabajo y el dinero para su empresa de metales esmaltados, él se encargaría de “la presentación”. Exacto. Schindler y Scott entienden el valor de una buena presentación que sirva para esquivar a todos los Louis B. Mayer del mundo.

Espero que los jefazos de Cuatro no contraten a Ridley Scott para promocionar la segunda temporada de “Adán y Eva”, esa idiotez plagada de idiotas en pelota que sólo hacen y dicen idioteces.