20 octubre 2015

EL ZOMBI Y EL POLÍTICO


Yo no quiero participar como extra en “Juego de tronos”, ni me gustaría ser un orco de “El señor de los anillos”, ni deseo figurar como congresista encorbatado y sin diálogo en un capítulo de “House of Cards”. Lo que quiero, lo que me gustaría, lo que deseo con todas mis fuerzas es ser uno más en esa alucinante horda de zombis que inundó el primer capítulo de la sexta temporada de “The Walking Dead” (Fox). Ni tirar comida a Cersei Lannister en su humillante paseo de la vergüenza, ni participar en la batalla del Abismo de Helm, ni sentarme en el Congreso de los Estados Unidos. Quiero formar parte de una horda de zombis que intenta ser pastoreada por Rick Grimes.

El gran experto en el mundo clásico Robin Lane Fox no sólo asesoró a Oliver Stone en la película “Alejandro Magno”, sino que participó como extra en una batalla, y esa experiencia le ayudó a entender que en medio de una nube de polvo los hombres que marchan tras su jefe no pueden verle a diez metros, ni advertir si ordena una variación derecha o izquierda. Me gustaría ser uno de los zombis de “Juego de tronos” para comprobar si el sofista Antifonte tenía razón cuando decía que un hombre tiende a parecerse en sus maneras a aquel con quien se junta la mayor parte del día. Charlton Heston contaba que en los descansos del rodaje de “El planeta de los simios”,  y sin que nadie hubiera dado indicaciones en ese sentido, los gorilas, los orangutanes y los chimpancés comían en mesas diferentes. ¿En los descansos de “The Walking Dead” los zombis y los humanos comen en mesas diferentes? ¿Una horda de zombis es muy diferente del ejército de Alejandro? ¿Un zombi que marcha hacia no se sabe dónde se parece en algo a un soldado macedonio que camina hacia los confines del mundo? Y lo más importante, ¿un hombre disfrazado de zombi que se pasa el día en compañía de otros hombres disfrazados de zombis tiende a parecerse en sus maneras a un zombi cuando llega a casa después del rodaje? ¿Abrirá la puerta con gesto desmayado? ¿Intentará comerse a los vecinos? ¿Preferirá el pollo sin cocinar al pollo al ajillo? ¿Quedará con otros zombis para ver el partido de fútbol en el bar? Un momento… me acabo de dar cuenta de que en realidad no quiero ser zombi en “The Walking Dead”, sino congresista en “House of Cards”. Ya te contaré, Antifonte.