25 octubre 2015

PREMIOS DESCENDIENTE REAL DE ASTURIAS


¿Alguien ha hecho algún estudio acerca de lo que ha costado cambiar el nombre “Premios Príncipe de Asturias” por el de “Premios Princesa de Asturias”? ¿Alguién ha estimado los gastos en rotulación, papelería, cartelería, merchandising, tags, gorras, bolígrafos, membretes, tampones, banderas y banderines, ropa interior y exterior, etiquetas, carpetas duras y blandas, cubertería y demás menaje del hogar? Y, por otro lado, ¿hay estudios acerca del estrés laboral que provoca a los periodistas la comisión constante del error de llamar “premios Príncipe” a los “premios Princesa”? ¿Cuántas veces hemos oído durante esta semana a un corresponsal de televisión decir “bla, bla, bla, los premios Príncipe, perdón, queremos decir ‘Princesa’, bla, bla, bla”? La monarquía y la gonorrea se parecen en que ambas se transmiten sexualmente, y la transmisión sexual borbónica garantiza una alternancia entre un cincuenta por ciento de príncipes y otro cincuenta por ciento de princesas. Esto va a ser un puto lío durante los próximos cuarenta o cincuenta siglos.

Por ello, ¿por qué no resolver de una vez por todas el problema aplicando los principios universalmente establecidos del lenguaje no sexista? El lenguaje inclusivo y de género nos ha enseñado a decir “la ciudadanía” en vez de “los ciudadanos y las ciudadanas”, “el alumnado” en vez de “las alumnas y los alumnos”, “el clero” en vez de “los curas”. Esa misma lógica recomienda que los premios “Príncipe/Princesa” de Asturias pasen a llamarse “premios Descendiente Real de Asturias”, dado que ni “descendiente” ni “real” llevan marcas de género en su formación léxica y, por tanto, son términos igualmente adecuados para un supuesto príncipe Froilán -nunca se sabe, cosas más raras se han visto- o para una hipotética princesa Ylenia -dadles tiempo a los Borbones, dadles tiempo-. Todos hemos visto en los informativos a Francis Ford Coppola ser recibido por una banda de gaitas que interpretaba la música de “El padrino”; ¿de verdad la escena iba a ser mucho más absurda porque el cartel de atrás dijera “Premios Descendiente Real de Asturias 2015”?