04 octubre 2015

EPI Y BLAS, TÍTERES


Un “Barrio Sésamo” en el que caen bombas entre títeres de peluche. Una calle en la que los niños son felices entre cascotes, canciones y grandes letras de colores. Un lugar en el que reina la alegría, doce casas se derrumban formando el número doce y Epi gasta una broma a Blas antes de dormirse arrullados por el canto de las sirenas antiaéreas. El dicharachero reportero Gustavo narrando una escaramuza entre el fuego cruzado de las ametralladoras y las balas de los francotiradores escondidos en las azoteas. SuperCoco volando sobre las casas esquivando el ataque de las baterías antiaéreas. El monstruo de las galletas Triqui viviendo simpáticas aventuras por lo difícil que le resulta encontrar galletas a causa de los divertidos problemas de desabastecimiento que ocasiona la guerra. El conde Draco contando supervivientes. El conde Draco contando heridos. El conde Draco contando muertos. Es la forma de actualizar la más famosa serie de televisión educativa pionera en la combinación de enseñanza y entretenimiento para que en 2015 los niños puedan seguir aprendiendo y divirtiéndose a partes iguales.

Porque no podemos seguir asistiendo al triste espectáculo televisivo de la gran crisis humanitaria de los refugiados sirios sin hacer nada. La tele debe dejar de ser un simple escaparate que muestra el terrible mundo en que vivimos y formar parte activa de la solución. Debemos evitar que los niños sirios se conviertan en refugiados. Ellos y todos los niños del mundo que viven en guerra deben aprender, viendo este educativo “Barrio Sésamo” actualizado, que lo mejor es quedarse en sus países bajo las bombas. Los países ricos no podemos acogerlos a todos. El mundo funciona así. Unos fabrican armas y otros las usan, pero no vale refugiarse donde las hacen. Eso es trampa. Que se lo explique a los niños Epi y Blas.
-          Oye, Epi.
      -         ¿Qué, Blas?