19 octubre 2015

NETFLIX CONCERTADO


Ni televisión pública, ni televisión privada. Exactamente igual que ocurre en el campo de la Educación. Los padres tienen derecho a elegir el tipo de educación escolar que van a recibir los hijos. Y el Estado ha de financiar dicha educación estableciendo conciertos con los centros que cuenten con suficiente demanda por parte de los padres y estén dispuestos a acogerse a esta modalidad de educación. Escuela pública, escuela privada y escuela concertada. Pues televisión pública, televisión privada y televisión concertada. Los padres tienen derecho a elegir el tipo de televisión que van a ver sus hijos -y ellos mismos-. Y el Estado ha de financiar dicha televisión estableciendo conciertos con las cadenas y plataformas que cuenten con suficiente demanda por parte de la ciudadanía y estén dispuestos a acogerse a esta modalidad de televisión.

Resumiendo, que quiero que el Ministerio de Educación -o el de Sanidad, o el de Agricultura, tampoco íbamos a discutir por eso- me pague el Netflix, leñe, la superplataforma de vídeo bajo demanda (VOD, por sus siglas en inglés) llena hasta arriba de series y películas que va a comenzar a operar en nuestro país los próximos días. Es cierto que la población de los Estados modernos se educa en las aulas de los centros educativos, pero es más cierto que se educa más aun en las pantallas de donde beben sus ficciones favoritas. Si podemos elegir que nuestros hijos se eduquen bajo los principios de Giner de los Ríos o del cardenal Cañizares, corriendo a cuenta del Estado el coste de tal elección, entonces también tenemos derecho a elegir que nuestros hijos y nosotros seamos educados por Mariló Montero, Águila Roja, Frank Underwood o Sherlock Holmes, sin ver condicionada tal decisión por circunstancias económicas.

Netflix concertado, por tanto. Y Movistar+ concertado también. Que pronto empezará Buenafuente su programa para Movistar+ y prefiero mil veces que mis hijos se eduquen viendo a Andréu que viendo a Bertín.