10 diciembre 2015

ANIMALES INESPECÍFICAMENTE HUMANOS


Me gusta que la televisión muestre el lado más humano de los políticos, por eso veo siempre todos los debates electorales y no soporto el programa de Bertín Osborne -señalo que no soporto el programa de Bertín Osborne porque es algo que siempre conviene decir en cuanto se tiene la menor ocasión, pero en verdad esta columna es un comentario ante la aparición anteayer de Pedro Sánchez en “El hormiguero” hablando con Trancas y Barrancas y jugando con impresoras de chocolate-. Me interesa mucho la opinión que Ciudadanos o el Partido Socialista Obrero Español tienen sobre el encaje de Cataluña en el resto de España, o las formas de combatir la violencia de género, o el contrato único. ¿Saben por qué? Pues porque soy un apasionado de la dimensión humana de la política, y porque allá donde hay dos políticos discutiendo apasionadamente hay un espectáculo donde se nos presenta la humanidad de forma furiosamente humana. 

No entiendo qué visión idiota del ser humano y de la humanidad tienen los que dicen que ver a un político planchando o andando en bicicleta o jugando al tute nos desvela su lado más humano. Nada es más propiamente humano que tomar grandísimas decisiones trascendentes, crear imperios y hacer la guerra, dar la vida por los demás, hacer ciencia y entender el cosmos; nada es más específicamente humano que cambiar el mundo y la realidad gracias a la acción transformadora que altera el curso de los ríos, crea nuevas especies animales, hace revoluciones sociales; resumiendo, nada es más humano que hacer alta política. Y nada es menos exclusivo del ser humano que pasarlo bien. En contra de lo que machaconamente nos dicen todos los telecursis y los telehorteras, Soraya Sáenz de Santamaría o Manuela Carmena o Artur Mas nos están mostrando su lado más humano cuando permiten o prohíben el aborto, cambian la edad de jubilación, abren o cierran un hospital público. Por el contrario, cuando van a divertirse a “El hormiguero”, todos ellos se convierten únicamente en un montón de animales inespecíficamente humanos.