18 diciembre 2015

PITO, PITO, GORGORITO


Visto en la tele y oído en la radio: “Para participar en las Elecciones Generales del 20 de diciembre solo hay que saber cuatro cosas. El lugar: tu local electoral. La hora: de 9 de la mañana a 8 de la tarde. El documento de identidad: tiene que ser original. No valen fotocopias. Las papeletas: Hay una para el Congreso y otra para el Senado. Se distinguen por colores. Esto es todo lo que hay que saber si quieres votar en las Elecciones Generales del 20 de diciembre. Ministerio del Interior. Gobierno de España”.

En el capítulo “Definición de Homer” de “Los Simpson”, para resolver la emergencia nuclear de la central en la que trabaja y así salvarse a sí mismo, a su familia y a toda la ciudad de Springfield, Homer solo tiene que saber una cosa: apretar un botón. Homer sabe hacerlo, pero tiene el pequeño problema (junto a todos los que dependen de él) de no saber cuál. Seguramente el anuncio del Ministerio del Interior está hecho de buena fe y persigue una mayor implicación y participación ciudadana en lo común, pero a diferencia de otros mensajes institucionales similares (para personas ciegas o que residen en el extranjero, por ejemplo) parece estar desconcertantemente destinado a Homer Simpson.

Platón decía que las decisiones políticas debía tomarlas una selecta minoría de personas como Lisa después estudiar mucho. Homer debía limitarse a obedecer y callar, algo tan injusto como parece y tan peligroso como la historia demuestra. ¿Cómo romper con esta visión elitista de la política sin caer en el “Pito, pito, gorgorito” al que recurre Homer para elegir qué botón apretar? Habría que apostar por un modelo educativo que en vez de fabricar trabajadores competitivos y rentables (simples productores) buscara educar soberanos: ciudadanos maduros y responsables, personas que en su trabajo saben qué botón apretar y en su vida saben tomar sus propias decisiones. Y, cuando ya tal, que el Ministerio del Interior permita que haga los anuncios de animación al voto el Ministerio de Educación, que va a molar.