04 diciembre 2015

PROGRAMA, PROGRAMA, PROGRAMA


Los políticos necesitan una guardia pretoriana que los proteja de sí mismos. Un dispositivo de seguridad eficaz que evite que se hagan daño. Un equipo de profesionales capaz de pararles los pies en esta loca estampida en la que recorren la tele de programa en programa para ganar la guerra de ser el más guay, el más simpático, el más cercano: el, como diría Pedro Ruiz, “más humano” (¡oh, dios de las televisiones, perdóname por acordarme de sus “entrevistas humanas”!).

El servicio de guardaespaldas es un viejo invento cuya misión era proteger al poderoso del populacho y otros peligros externos. El poderoso imponía unas férreas medidas de seguridad y un protocolo que le permitía vivir como un rey alejado de las molestias de la chusma. Era un trabajo que se complicaba si al poderoso le daba por ponerse campechano y romper el protocolo, qué cruz. Pero lo de ahora es peor. ¿Cómo evitar que Pedro Sánchez se plante en “En la tuya o en la mía” y se haga daño hablando de ligues con Bertín Osborne? ¿Cómo conseguir que Pablo Iglesias no cante nanas a María Teresa Campos o que Mariano Rajoy no visite al geriátrico de “¡Qué tiempo tan feliz!” a contar que el abuelo tiene un plan y acabe peor que don Erre que erre en “La ciudad no es para mí”? ¿Cómo frenar a Albert Rivera para que deje de correr como un pollo sin cabeza de programa en programa tratando de emular la mareante ubicuidad de Santiago Segura promocionando “Torrente”? ¿Tanto tiempo libre deja la política? ¿Platón creía que el gobernante debía ser sabio pero hoy se impone el showman? ¿La regeneración democrática era esto? ¿Y si fuera mejor ir a la tele en plasma que en persona? Tanto ir a “El hormiguero” y a “El objetivo” y adonde sea a hablar y cantar y bailar y reír y contar chistes y subirse en globo y correr un rally y subir una colina y bajar una montaña con tal de ser el perejil de todas las salsas y salir en la tele un día y otro y otro ¿no es peligroso? Y, en fin, ¿no presiona tanto a Juan Carlos Monedero que acabará bromeando con que no es uno sino todos los que se están pasando de la raya, con lo malo que es eso?