03 diciembre 2015

LA FÓRMULA 1 ENTRA EN BOXES


La Fórmula 1 se desinfla, se apaga, se ahoga. Habrá que reinventarla si no queremos que muera de aburrimiento olvidada por todos. Hace pocos años, cuando Antena 3 le quitó este espectáculo a Telecinco, la Fórmula 1 era un valor en alza. La apuesta millonaria de Atresmedia valía la pena porque mantenía cifras mareantes de seguidores incondicionales que incluso aumentaron los primeros años. Después llegó la falta de emoción, el desinterés, el declive.

Aquí y allá se alzan voces proponiendo modificar la Formula 1 para devolverle el brillo, la intensidad y el brío que un día tuvo. Puede ser una medida, pero lo mejor es apostar por un cambio de más calado, una auténtica refundación del duelo entre hombres y máquinas que permita recuperar el atractivo perdido en los últimos años y volver a conectar con los espectadores. Habría que iniciar un nuevo camino que llegara a lo que los fans necesitan y quieren ver, porque sin ellos no hay Fórmula 1, y esto pasa por estar más cerca de ellos, compartir sus deseos y ofrecer buenas carreras que aseguren la viabilidad del mayor espectáculo del mundo. Habría que potenciar la competitividad, y con ella la emoción y el interés, estableciendo unas nuevas reglas que eviten que los contrincantes se enfrenten, como tienen que hacer ahora, con desigualdades de base que condicionan y enturbian el deslumbrante y cautivador enfrentamiento entre lo que realmente está en juego: inteligencias, habilidades, estrategias; o sea, ingenio.

Así que defiendo lo mismo que defendería Sheldon Cooper para garantizar la igualdad en la lucha: que los pilotos actuales, volubles e imprevisibles, sean sustituidos por sujetos intercambiables de conducción estándar, mejor si son robots, mientras se da vía libre a que los genios que fabrican esa cima de la inteligencia humana en la creación de herramientas que es un monoplaza realicen todas las innovaciones de las que su inteligencia es capaz para arrasar en el circuito ante millones de espectadores enfervorizados.