26 diciembre 2015

EL REY, EN EL TRONO COMO UNO MÁS


Se abre la veda. “El intermedio” ya puede utilizar el discurso navideño del rey para hacer vídeos manipulados. Wyoming, prudente, lleva años conteniéndose para evitar que, si luego coincidiera que le pasara algo al rey en una juerga, Hermann Tertsch le demandara. Los espectadores, ilusionados, llevamos años esperando verlos para comprobar si el rey queda mejor en un montaje con el padre de Jesulín llorando, Carmen de Mairena desbarrando o El Cuñao descojonándose. Pero tanta prudencia y tanta espera han llegado a su fin gracias a que TVE, una vez más en su función de servir de referente audiovisual abriendo nuevos caminos televisivos a los demás canales, ha roto las cadenas de la autocensura haciendo bromas con ese mensaje institucional tan importante que recoge más de diez minutos seguidos de trabajo del rey.

Si ante el escenario de mayor lujo y ostentación de la historia de los mensajes navideños, TVE se permite decir que “la sobriedad ha sido la nota dominante”, y si TVE se permite añadir que el rey “sentado en mitad del Salón del Trono, ha prescindido de adornos superfluos”, entonces todo vale. Hasta aquí hemos llegado, que diría Rajoy. Que la sobria Carmen de Mairena, repleta de esos adornos necesarios y ninguno superfluo que la caracterizan tan propios del Salón del Trono de un Palacio Real, responda lo que quiera. Y si desea hacerlo sentada en el Salón del Trono de su casa, pues que lo haga, que se note que el rey es como uno más y que Carmen de Mairena dispone, como él y como todos los españoles, de su propio Salón del Trono para cuando la necesidad aprieta.

Qué bien lo supo ver la llegada de los nuevos tiempos la grandiosa Maruja Torres, que tras las primeras imágenes del mensaje real en el Palacio Real tuiteó “He soñado que vivía en Versalles”, y que remató la fiesta así: “Ah, tenemos un rey simple, perdón, sencillo y grandioso a la vez. Estoy que no quepo en la taza del inodoro”.