12 diciembre 2015

JUNTA ELECTORAL CENTRAL COME GAMBA


Bravo por la Junta Electoral Central. El miércoles pasado estableció que el debate entre nueve partidos políticos no debía realizarse a las tantas como quería TVE, sino en horario de máxima audiencia. La pluralidad política recibió así la importancia que tiene, y, de regalo, al cambiar la parrilla de programación del día le paró los pies a Bertín Osborne. Con la falta que hacía. La Junta Electoral Central le cogió por las orejas, le sacó del horario de máxima audiencia y le puso de patitas en las doce de la noche. Bertín se escondió por miedo a que se le acabara el chollo, pero le encontraron debajo de la cama abrazado a uno de sus cojines amarillos. Es bueno que nos recuerden que la Corporación de RTVE no es privada, así que quienes la dirigen podrán hacer con ella casi lo que les da la gana, pero no del todo. Hay límites. Una gran y costosa televisión pública pagada entre todos nosotros conlleva una gran responsabilidad con todos nosotros.

TVE puede ir dando cancha a quienes le apetezca para que hagan programas todo lo rancios que quieran: Ernesto Sáenz de Buruaga, José Luis Moreno, Ramón García, Los Morancos o Bertín Osborne. La mayoría fracasa, pero eso no les preocupa: se retira el cadáver y ya está. Como pasa en la Selección Natural, solo hay que esperar a que alguna variación rancia resista para que el afortunado superviviente renueve contrato para dárselas de triunfador. Como ocurrió, tras los estrepitosos fracasos de “Así de claro”, “La alfombra roja”, “El legado” y “Jugamos en casa”, con “En la tuya o en la mía”.

La gestión de la cosa pública, la política en definitiva, pasa por establecer que un debate electoral abierto y plural se emita a una hora accesible y cómoda para los ciudadanos. Pero pasa también por poner en segundo término a Bertín, su mujer, su hijo, su casa, su piscina y lo bien que lo pasen cocinando un “León come gamba” que nos sale a precio de tres estrellas Michelín.