13 diciembre 2015

LOS PREPARATIVOS DECISIVOS


Hola, hola, hola, nos encontramos en el lugar desde el que veré mañana el debate entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Las cadenas de televisión que retransmitirán este cara a cara no hacen más que calentar el ambiente explicando los preparativos en una cuenta atrás que detalla cualquier menudencia por irrelevante que pudiera parecer. Moqueta, mesa, sillas, micrófonos, luces, tiempos, colores, turnos, distancias, estrategias, temperatura, cámaras, qué sé yo. Es decisivo que conozcamos los detalles decisivos de este debate decisivo que sigue la estela de los debates decisivos de estos últimos días con sus correspondientes detalles decisivos detallados al detalle decisivamente. Vale, pero que conste que empezaron ellos.

Como pueden ver, seguiré el debate desde el salón de mi casa. Casi todo está a punto para recibirme mañana por la noche, pero todavía faltan algunas cosas importantes. Mantendré la decoración actual, pero moveré a un lado la lámpara de pie para que no refleje en la pantalla si llegado el caso decido tumbarme en el sofá. Mi estrategia es no tumbarme para que no me entre el sueño, que me conozco, pero nunca se sabe lo que ocurrirá en estos grandes acontecimientos. He revisado los enchufes de la instalación eléctrica, no vaya a ser que falle en el momento más inoportuno. Por lo mismo, también he traído dos pilas AAA nuevas y las pongo en el mando a distancia en sustitución de las viejas ante ustedes para que vean cuánta actividad estamos desplegando. La persiana está subida, pero si mañana encienden le iluminación navideña de mi calle, la bajaré, que tanto colorín favorece a Rajoy. Junto al mando, está la moneda que tiraré cada cinco minutos para ver en qué cadena seguiré el debate en cada momento. Sin embargo, el control de tiempos no será milimétrico para que resulte más dinámico y menos rígido. Ah, y el cargador del móvil está junto al sofá porque la batería me va como el culo y quiero ver qué dicen las redes sociales. Qué interesante es esto. Igual me vengo arriba y acuchillo el parqué.