14 diciembre 2015

¿VEMOS OTRO?

Las dos palabras más hermosas del mundo no son “te quiero” ni tampoco “es benigno”. Las dos palabras más hermosas del mundo son “¿vemos otro?”. Eso sí, han de ser dichas una tarde de diciembre, con las luces del atardecer reptando por la pared, tumbados en un sofá y medio tapados con una manta. Un capítulo termina en el televisor y el que tiene el mando a distancia vuelve a ser consciente de su tacto. Ni siquiera está seguro de que la persona que le acompaña en el sofá no esté dormida. Cualquier movimiento parece una tarea heroica. “¿Vemos otro?”, casi murmurado. Todos los ruidos de la semana arden en esa franja de luz que ha ido ascendiendo por la puerta y desaparecerá en cuanto se acerque un poco más al armario. Sobre la mesa hay un plato con restos de ensalada y otro con migas de una tarta. Alguien, al poner los pies encima, volcó una lata de cerveza, pero sólo le quedaban un par de tragos que pudieran derramarse. Casi han terminado de pasar los créditos finales del capítulo. “¿Vemos otro?”.

¿Me va a sorprender toda la vida lo temprano que anochece en estos días del año? “¿Vemos otro?” significa “qué bien estoy a tu lado”, “no tenemos ninguna prisa”, “cómo me gusta esta serie”, “me da pereza y frío sacar los pies de debajo de tu culo”, “somos dueños de este momento”, “quiero saber lo que pasa a continuación”, “¿te gustó?”, “¿queda tarta?”, “qué bien actúa este cabronazo”. Da igual que nos estemos refiriendo a una temporada de “Friends” de hace quince años o a la última de “Fargo”. Se puede decir con un deje aburrido si se refiere a “Eres lo peor”, extrañado si se refiere a “The leftovers”, divertido con muchas ganas de que la otra persona conteste que sí si se refiere a “Modern family” o fascinado si se refiere a “The Knick”. Es igualmente bello en todos los casos. Alguien cambia de postura. Algún mensaje llega a algún móvil pero nadie lo va a mirar. Alguien en algún sitio sigue dando cuerda a las ciudades. Pronto empezarán a crecer los días. “¿Vemos otro?", “bueno...”.