22 diciembre 2015

HOY, EN LA TELE


Ojalá pudiéramos verlo hoy en la tele: “Tenemos con nosotros a Jesús, que ha sido agraciado con el primer premio de la lotería de Navidad. Está eufórico y cuenta que ganó casi medio millón de euros gracias a que soñó con un número y no paró hasta que lo localizó y lo compró por Internet. Dice que gracias a ese sueño ahora es rico, pero debería saber que el hecho de que haya soñado un número y que le haya tocado no tiene ninguna relación, sino que se trata solo de una coincidencia”.

Forma parte de la coreografía del 22 de diciembre que los agraciados cuenten en la tele lo que quieran, pero alguien debería bajarles los humos: “María cuenta que no suele fijarse en las matrículas de los coches, pero cuando vio que el número de aquella matrícula coincidía con el que vendían en la administración de lotería de enfrente tuvo una corazonada. Entró y compró décimos para ella y toda su familia. Ahora están felices, pero no hay corazonada que valga porque los números de las matrículas y los de la lotería son sucesos independientes”.

Una cosa es ver en la tele cómo disfrutan los premiados de su premio, y otra es dejarles hacer proselitismo de la conducta supersticiosa e insensata: “José estaba arruinado. Ahora, gracias a que no gastó sus últimos euros en atender a su familia sino en comprar el mismo número al que juega todos los años, ahora podrán tener una casa con luz, calefacción y agua caliente. Cuando lo cuenta, todos le felicitan; pero Servicios Sociales debería tomar cartas en el asunto porque José cree ser perseverante cuando solo es un majadero”.

Y, de remate, la guinda: “Fidel está feliz porque un año más dispone del poco dinero que ganó con su humilde trabajo. Gracias a la lotería que compran quienes tienen dinero de sobra pero les cuesta pagar impuestos, el Estado recaudará unos cuantos millones que, confía, se dedicarán a gastos sociales en ayuda a los desfavorecidos. Le gusta que el premio de la lotería esté muy repartido”.