15 agosto 2016

COOPER-ALLEN


En un capítulo de la serie “Big Bang”, Sheldon Cooper se ve en el compromiso de ir al teatro con Leonard y Amy para asistir a la representación de una obra protagonizada por Penny. Sheldon, obligado por Leonard, deja en casa antes de salir un montón de aparatos que llevaba escondidos en la ropa con los que pensaba combatir el aburrimiento que le esperaba en el teatro, pero su desolación deja paso a la alegría cuando se entera de que la obra en la que interviene Penny es “Un tranvía llamado deseo”. Y es que Sheldon, que aunque a veces se presenta como “filósofo” no es precisamente un amante de las humanidades pero sí de los trenes, no conoce la obra de Tennessee Williams y cree que “Un tranvía llamado deseo” va de… tranvías.

El pasado sábado, coincidieron en la parrilla televisiva la reposición de los primeros episodios de tres series estupendas: “Los pilares de la Tierra”, “Masters of Sex” y “Perdidos”, tres maneras de emplear el tiempo antes de sentarse delante del televisor para ver jugar a Nadal contra Del Potro en los Juegos Olímpicos e intentar entender cómo es posible que este hombre siga en pie después de tantísimos partidos en tan poco tiempo. Bien. Podríamos imitar a Sheldon cuando dice que “Un tranvía llamado deseo” va de trenes, o seguir el mismo curso de lectura rápida que hizo Woody Allen y que le permitió leer “Guerra y paz” en veinte minutos y concluir que la novela de Tolstoi va de Rusia, de modo que si un amigo nos pregunta de qué van estas series, diríamos que “Los pilares de la Tierra” va de la construcción de una catedral en el siglo XII, “Masters of Sex” va de la sexualidad humana, y “Perdidos” va de lo que les pasa a los supervivientes de un accidente aéreo. Pero no. Ni los trenes, ni Rusia, ni una catedral, ni el sexo, ni un accidente aéreo hacen justicia a una obra de teatro, una novela y tres series de televisión que forman parte de la mejor cultura popular. El método Cooper-Allen sólo funciona con productos horribles como “Sálvame”, “First Dates”, “Vergüenza ajena” o con todo lo que hagan o digan personas humanas como las Kardashian. Hagan la prueba. Por eso el fútbol no va de veintidós tipos en pantalón corto persiguiendo un balón, y por eso “Gran Hermano” va de Mercedes Milá.