03 agosto 2016

¿QUÉ ERA ESO DE LOS OSCARS?

No han entendido nada. Se han hecho públicas las nominaciones a los premios Emmy que se concederán en septiembre y, por encima de que uno esté de acuerdo o no con los actores y series candidatas, llama la atención que se sigan usando las mismas categorías de premios que tenían sentido antes de que la revolución de las series televisivas pusiera patas arriba la narración audiovisual en Occidente. Ya no es que no se entienda que Alan Alda no esté nominado como mejor actor de reparto en serie dramática después de haber construido esa apoteosis de la miseria humana que es el tío Pete de “Horace and Pete”; es que no se entiende que siga existiendo la distinción entre protagonistas y secundarios después de que “Juego de tronos” haya cuajado temporadas enteras con docenas de protagonistas y ningún secundario. No se entiende que se distingan dramas y comedias después de que “Louie” haya demostrado que se puede ser una cosa, la otra, las dos a la vez y ninguna de las dos al mismo tiempo. ¿De verdad tiene sentido premiar por separado a actores y actrices después de “Transparent”?

Tomen nota, señores de los Emmy: Mejor zasca. Mejor personaje que a mitad de la serie se descubre que no es quien parecía ser. Mejor cabecera. Mejor personaje con el que todos nos identificamos. Mejor trama de misterio. Mejor venganza. Mejor retrato de la desesperación humana. Mejor primer plano. Mejor evolución de un personaje a lo largo de las temporadas. Mejor primer capítulo. Mejor final de temporada. Mejor uso de la música para rompernos el corazón. Mejor tensión sexual no resuelta. Mejor enredo casual. Serie más inverosímil. Serie más realista. Mejor imitación de “Friends”. Guionistas con mayores empanadas mentales a la vista de los guiones que escriben. Mejor voz en versión original. Mejor travelling a lo largo de una calle abarrotada. Mejor cliffhanger. Mejor spin-off. Mejor cross-over. Mejor diálogo que si lo hubiéramos escuchado hace veinte años hoy nuestra vida sería diferente. Una ceremonia de entregas de premios como ésta y nadie recordará qué era eso de los Oscars.