09 agosto 2016

"ZOOM FILOSOFÍA"


No habrá una edición especial del programa “Zoom Filosofía” en el que la tele pública destaque la demoledora potencia de la filosofía elaborada por el recientemente fallecido Gustavo Bueno porque la televisión pública nunca creó un programa llamado “Zoom Filosofía”. Tampoco creó nunca uno llamado “Zoom Ciencia”, así que no habrá una edición especial de “Zoom Ciencia” que rinda homenaje a este filósofo que en su sistema prestó una especial atención al conocimiento científico y que reconocía leer más ciencia que filosofía porque no puede haber filosofía sin ciencia. Y aunque específicamente proclamó el papel fundamental de la matemática -la geometría- como matriz en la que se gestó la racionalidad científica y por extensión filosófica, ningún especial “Zoom Matemáticas” hilvanará el teorema de Tales o de Pitágoras con Platón o Bueno. Porque no hay “Zoom Matemáticas”, como no hay “Zoom Política”, “Zoom Antropología” o, válgame el Santísimo Sacramento, “Zoom Ateísmo”. Hay, eso sí “Zoom Net” sobre electrónica, “Zoom Tendencias” sobre frivolidad y tontería y “Zoom Sport” sobre el deporte que ya ocupa canales enteros. Por eso la tele pública, que Bueno siempre consideró tan necesaria, claudicó de su responsabilidad social y se conformó con una necrológica de apenas un minuto en el “TD-2”.

“Cuando me muera, no pasará nada”, dijo Bueno al cumplir los 80. Murió con 91, o como le gustaba decir, después de dar 91 vueltas al Sol. Por poco no completó las 92 traslaciones. Superó las 33.500 rotaciones al eje terrestre. Apenas cumplió un grado y medio de la vuelta completa en la orientación del eje de rotación que, debido al movimiento de precesión, completa la Tierra cada casi 26.000 años. La astronomía - geometría celeste: ciencia- explica que esta precesión es la causa de que las constelaciones hoy ya no coincidan con los signos zodiacales de ese timo que es la astrología. Bueno murió el domingo y no pasó nada. La tele pública sigue dejando mucho que desear, y, como cada domingo, Cuatro cerró el día con las pamplinas pseudocientíficas e irracionales de “Cuarto milenio”.