18 agosto 2016

ALMAS TENEBROSAS


Parece que Lucifer, como canta Loquillo en “Cadillac solitario”, siempre quiso ir a L. A., dejar un día ser Señor del Infierno y cruzar el mar (y el mal) nocturno de la ciudad californiana en compañía de la detective de homicidios Chloe Decker. La serie “Lucifer” (Antena 3) presenta una interesante vuelta de tuerca a las parejas de detectives tipo Castle-Beckett en “Castle” o Booth-Brennan en “Bones”, con un atractivo e ingenioso Lucifer de vacaciones en Los Ángeles que no sólo conoce muy bien la naturaleza humana sino que es capaz de meterse en la cabeza de los hombres para saber qué desean más que nada en este mundo. Y las almas de los hombres, como las de los éforos de la película “300” que según Leónidas son más criaturas que hombres, pueden ser tenebrosas como la noche o, también, luminosas como el alma de la detective Decker, cuyo secreto más tenebroso es que protagonizó cuando era más joven “Instituto Yacuzzi”, una infame película en la que enseñaba los pechos y ocultaba todo lo demás.

Estamos acostumbrados a ver series que nacen de otras series, como la inolvidable “Frasier” nació de “Cheers” o “Aida” de “Siete vidas”, pero a nadie se le ha ocurrido rodar películas que nacieron en series. Creo que “Instituto Yacuzzi” sería un éxito cinematográfico veraniego como complemento de, por ejemplo, la descacharrante “Independence Day: contraataque”; y estoy seguro de que si Kaley Cuoco protagonizara esa película en la que Penny, su personaje en la serie “Big Bang”, se trasforma en un gorila asesino por culpa de un experimento de Wil Wheaton, llevaría a las salas de cine a las masas de espectadores que no sólo disfrutan con “Big Bang” sino que llenan las sesiones de veraniegos festivales de cine como el maravilloso “Peor… ¡Imposible!” que dirige en Gijón el gran Jesús Parrado. Ahí lo dejo. Películas derivadas de series, a ser posible capaces de sonrojar a la detective Decker o a la visitadora médica Penny. Lucifer debe estar ahora mismo disfrutando con la idea. Y es que las almas de los críticos de televisión, sobre todo en verano, son tenebrosas como la noche.