28 agosto 2016

LA BONDAD SENSATA


El escritor soviético Vasili Grossman, autor de la desgarradora novela “Vida y destino”, decía que no creía en el bien, sino en la bondad, la bondad de un hombre con otro hombre, una bondad sin testigos, pequeña, sin grandes teorías. Una bondad insensata, más allá del bien religioso y social. Si Grossman tiene razón y la bondad no tiene nada que ver con la retransmisión de la bondad, ni con la unión entre bondad y la más extrema frivolidad al ofrecer un vulgar espectáculo televisivo, ni con utilizar la excusa de recaudar fondos para un hospital infantil de Los Ángeles y así poder lucir cuerpos operados y vestidos absurdos, entonces las mujeres de “Mujeres ricas de Beverly Hills” (TEN) no son buenas. Puede que la bondad con testigos de estas mujeres ricas, esa bondad grande en dólares, con mucha teoría empalagosa y tan pegada a sus intereses sociales como un sello pegado a un sobre sea una bondad sensata. Pero no es bondad.

¿Qué hace la actriz Jamie Lee Curtis compartiendo tontería y bondad sensata con esas mujeres ricas de Beverly Hills? ¿Y por qué los fondos necesarios para que un hospital infantil de Los Ángeles pueda seguir con su labor dependen de que Lee Curtis actúe como pregonera de un ridículo desfile de moda en el que participan mujeres ricas, sus hijas ricas y sus amigas ricas? Qué pobres son estos ricos. Parece que los estadounidenses no confían en el Estado para asegurar que un hospital infantil pueda funcionar como debe, así que recurren a las donaciones públicas y televisadas de unas mujeres de Beverly Hills y a desfiles de moda que tienen tanto que ver con los intereses de los niños enfermos como el consumo de Coca-Cola con la felicidad. “Mujeres ricas de Beverly Hills” trata sobre la vida de siete mujeres elegantes y adineradas de este barrio de Los Ángeles, y esa vida es tan triste que necesita ser tan televisada como su bondad. Lo único interesante del episodio dedicado a explicar por qué las mujeres ricas a veces también lloran de pena por los niños enfermos fue la pregunta que planteó Lee Curtis: “¿Por qué las modelos parecen tristes?”. La respuesta a esa pregunta merece un estudio financiado por las buenas y sensatas mujeres ricas de Beverly Hills gracias al dinero recaudado en un desfile de moda en el que participe Jamie Lee Curtis. Qué mundo.