02 enero 2017

HASTA LA ÚVULA DE LA SUERTE


Las cadenas de televisión deberían dejarse de pamplinas y anunciar cuál va a ser la que no va decir en Nochevieja “de la suerte”. No importa si rellenan los últimos minutos del año con tonterías que en casa nadie sigue porque estamos gritando “¡Calla, que no se oyen las campanadas!”. O si perpetúan estereotipos colocando en pantalla unos señores simpaticotes y con ropa acompañados de unas mozas despampanantes que, con apenas un par de pámpanos, van desvestidas para la ocasión y la neumonía. Incluso pueden crear su propia tradición, como Antena 3, que siempre saca a Cristina Pedroche con el mismo vestido que doce meses después lucirá Dabiz Muñoz en Twitter para promocionar su carrera de hombre espectáculo. Porque lo fundamental, lo que deben advertir las cadenas es si durante las preuvas, uvas y postuvas, van a decir “de la suerte”.

Nada hay más rentable que señalar que un producto es “de la suerte”. Ningún ingrediente hay que, sin gasto alguno, logre que cualquier cosa quintuplique su precio. No hace falta invertir en I+D+I, basta con añadir a lo que ya hay la etiqueta “de la suerte”. Que inventen ellos materiales, productos y chismes nuevos; a nosotros nos vale con que los viejos sean “de la suerte”. La recuperación económica, el crecimiento de la demanda interna y el aumento de PIB nos esperan detrás del cartelín “de la suerte”. Un pozo abierto en un lugar frecuentado es un peligro; pero se transforma en un recurso económico si lo rebautizamos como pozo “de la suerte”. A la mierda las costosas denominaciones de origen; preferimos el queso, vino o jamón a precio de oro si son “de la suerte”. Nos quejamos del coñazo que es comer cinco piezas de fruta al día, pero tragamos doce uvas si son “de la suerte”. ¿Antioxidantes, fósforo, potasio, hierro y vitaminas? Solo si son “de la suerte”.

Pero hay disidentes. Quienes estamos hasta la úvula de la suerte queremos seguir comiendo las uvas sin que nos deseen una feliz Navidad de la suerte y un próspero año nuevo de la suerte. Por eso pedimos que una cadena nos garantice que retransmitirán las campanadas, mas tendrá sentido; uvas serán, mas no uvas de la suerte.