15/6/17

EL PAUL NASCHY DE LA DEMOCRACIA


De acuerdo. Es interesante saber que Felipe González reconoce que convocar el referéndum de la OTAN en 1986 fue un error, y que José María Aznar admite que su gobierno se podía haber ahorrado la reforma laboral que provocó la huelga general de 2002. Por eso, entre otras cosas, creo que hay que ver “40 años de democracia” (Canal Historia), la serie documental en la que el periodista Manuel Campo Vidal entrevista a sesenta personas humanas que, al menos en el caso de González y Aznar, suelen considerarse muy por encima de las personas humanas que nunca salen en los documentales. Pero es extraño que una serie documental que intenta explicar los cambios políticos y sociales de España desde las primeras elecciones democráticas hasta hoy no cuente con la voz de un tal Julio Anguita, el tipo que dirigió el PCE e IU en una época en la que todos sabíamos quién dirigía el PCE e IU. ¿Por qué Manuel Campo Vidal no entrevistó a Anguita? Porque Anguita no quiso. ¿Y por qué Anguita no quiso? Porque el exlíder de la izquierda española sabía que lo que Campo Vidal quería eran “una cuantas frases”, y Anguita necesitaba hora y media para él solo. Pero no debemos preguntarnos por qué Anguita no quiso aparecer en “40 años de democracia”, sino por qué “40 años de democracia” no dedicó un capítulo entero (o dos) a dejar hablar a Julio Anguita.

González, Aznar y compañía son clásicos de la democracia española, pero Julio Anguita es una película de culto porque los ciudadanos vemos a Anguita como un tipo diferente, como si fuera un Paul Naschy de la política. No es la calidad de las películas de Naschy lo que las convierten (al menos, algunas de ellas) en películas de culto, sino su rareza, que las hace inclasificables. No hablamos de las cualidades políticas de Anguita, ni de la calidad de su liderazgo, sino de su rareza como político, de su discurso inclasificable, diferente, alejado de la norma. Nadie duda de la maestría política de González y Aznar, dos políticos que son modelo de una forma de hacer política que ya es canónica y absolutamente aceptada por todos los aspirantes a ser califa en lugar del califa, pero habría estado bien que Campo Vidal cediera hora y media de “40 años de democracia” para que Anguita dijera lo que tiene que decir. Las calculadas dudas de González y Aznar pueden interesar a los espectadores, pero hemos perdido una gran oportunidad para que el Paul Naschy de la democracia nos hable de “Programa, Programa, Programa” y otras películas de culto.

No hay comentarios: