29/6/17

TRES RAZONES PARA NO VER "SOY ROSA"


Primera razón. El problema que tiene Rosa es que es Rosa. Mejor dicho, el problema que tiene Rosa es que solamente es Rosa. La campaña publicitaria de promoción del nuevo factual de TEN se basa justamente en destacar que Rosa no es Rosa la triunfita, ni Rosa de España, ni Rosa la gorda. ¿Por qué entonces han grabado una serie contando la vida de Rosa y no la de cualquier otro ciudadano que con seguridad también cuenta con el mérito de ser él mismo? Parece ser que para Rosa es muy importante ser únicamente Rosa y no poder poner en su currículum nada más que esa identidad autorreferente. Quiero aprovechar esta columna para hacer una confesión que nunca he contado a nadie: me ponen terriblemente nervioso las tautologías.

Segunda razón. Es un fenómeno con el que todos hemos jugado de niños. Se llama “saciedad semántica” y hablaron sobre él psicólogos tan clásicos como Edward Titchener. Si repetimos rápidamente y en voz alta una palabra durante mucho tiempo (“árbol”, “leche”, “rosa”…) termina convirtiéndose en un sonido extraño, artificial, carente de todo significado. Se nos hace raro oír esas sílabas que ya no se refieren a nada. Cualquiera que vea media hora de televisión actual se somete a una saciedad semántica de palabras como “yo”, “mí”, “amor”, “siento”… Simplemente ya no significan absolutamente nada. No quiero oír “Rosa” cien veces por minuto durante una hora. No quisiera que Rosa López se convirtiera para mí en un ruido extraño.

Tercera razón. La disyuntiva es sencilla. Si has hecho algo en tu vida que haya ido más allá de ti mismo, entonces tu biografía individual no tiene interés. Y si no has hecho algo en tu vida que haya ido más allá de ti mismo, entonces tu biografía individual no tiene interés. La primera opción explica por qué nunca veremos “Soy Margarita”, reality en donde la científica Margarita Salas -más de trescientas cincuenta publicaciones internacionales, doctora honoris causa por diez universidades- defiendiera desayunando en pijama que ella no es Margarita la bioquímica, sino solamente Margarita. La segunda opción explica por qué yo nunca veré “Soy Rosa”.

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