18/6/17

SALARIO Y CERVEZARIO


La palabra “salario” proviene del latín “salarium”, aludiendo al pago mediante sal que en ocasiones recibieron los obreros que construyeron la calzada entre las salinas de Ostia y la ciudad de Roma. Como la sal era un bien muy preciado, se usó como retribución en algunos momentos de la Antigüedad, y esa palabra acabó denominando al dinero que reciben todos los trabajadores. Hasta ahora. Porque tras el nuevo anuncio de Mahou quizá asistamos al nacimiento de un nuevo término que sustituya al de “salario”: “cervezario”, dada la arraigada costumbre a comienzos del siglo XXI de pagar con cerveza a los músicos que tocan en los bares. En el spot una banda de rock llega a tocar a un garito; ante el hecho de que el dueño no puede pagarles con dinero, acuerdan que a partir de entonces cada vez que vengan a actuar en el bar recibirán el pago en cervezas Mahou; los músicos se muestran encantados.

Que nadie me malinterprete. No estoy negando que la cerveza sea un bien muy preciado, a la altura de la sal en la antigua Roma. E incluso me atrevería a decir que entre los músicos de rock and roll se le tiene a esa bebida una particular querencia. Muchos son los problemas particulares que rodean a esta actividad -dificultades para poder trabajar en muchas ciudades, retribuciones bajas, consideración de ser un hobby menor y gratuito desde ciertos sectores, etc- pero se resumen en la existencia de un anuncio de televisión que nunca podrían protagonizar agentes de seguros, guardagujas ferroviarios o técnicos en artes gráficas. Pocas cosas como la música en directo en los bares mantienen una relación tan directa entre su sencillez y su contribución a hacer de la vida cotidiana algo delicioso. Y pocas cosas como la música en directo en los bares mantienen una relación tan inversa entre su contribución a la convivencia y la percepción social de su contribución a la convivencia. Paguemos a nuestros músicos con el dinero que se merecen y que sean ellos los que decidan qué parte de ese importe destinan a la cerveza. Hagamos que los publicistas que pensaron esta campaña abran un día la puerta de sus casas y se encuentren con un gran saco de sal como pago a su trabajo.

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