18 octubre 2009

PAÑOS CALIENTES EN LA SÁBANA SANTA

Da igual que hablen de fantasmas, abducciones de extraterrestres o posesiones diabólicas; uno de los trucos favoritos de los que viven de marear la perdiz con estos asuntos es hacer descansar la validez de su delirante propuesta en el testimonio de una persona que es muy fiable por diferentes motivos. O porque, dicen, posee una sólida formación científica, o porque es un reconocido profesional en su campo y respetado ciudadano, o porque antes era un escéptico que nunca creyó en estas cosas pero cambió de idea cuando las estudió con la “mente abierta”, o porque no tiene ningún motivo para mentir, o porque está a punto de morir y quiere dedicar sus últimos días a luchar por la verdad. Si no conté mal, el reportaje “El Sudario de Turín” que estos días reemitió varias veces Canal Historia los utilizó todos en la misma persona empeñada en desmentir la validez de la prueba del carbono 14 que estableció que la Sábana Santa es una falsificación del siglo XIV.

No es fácil aceptar que la reliquia más importante del cristianismo se fabricó en la Edad Media (una época en que el floreciente mercado de reliquias hacía brotar en los más inverosímiles lugares reliquias inverosímiles, incluidas varias mortajas de Cristo), así que en cuanto el carbono 14 dio su veredicto hizo aparición otro bonito truco: las modificaciones “ad hoc”. O sea, excusas que pretenden invalidar una conclusión no deseada. El carbono 14 ya no servía porque la muestra estaba contaminada, algo que asegura (sin seguir los mínimos protocolos científicos) un señor muy fiable.

Lo mejor fue el final: el señor fiable pide una nueva prueba, pero advierte de que un tratamiento antiparásitos aplicado a la Síndone puede alterar el resultado. Es el truco definitivo: si la medición se repite y confirma lo que cree, es válida; pero si lo desmiente, no vale. Qué entrega: antes de morir, el señor fiable dejó como legado una bonita excusa “ad hoc” para invalidar futuras conclusiones indeseables. Seguro que Íker Jiménez se lo agradece.