21 octubre 2009

VAN A VENDER EL PESCADO

Esta semana vuelve la Liga de Campeones, y algunos estamos dispuestos a renunciar a nuestra ración semanal de “FlashForward” o “Perdidos” (Cuatro) para poder ver jugar en directo al Barça, al Madrid, al Atlético de Madrid y al Sevilla. ¿Traición? ¿Adulterio? ¿Incoherencia? ¿Hipocresía? ¿Deslealtad? ¿Los futboleros estamos tan enganchados al opio de la Liga de Campeones, tan colgados del balón y del gol que incluso renunciamos al placer de perdernos en los laberintos que los diabólicos guionistas destruyen por la noche después de haberlos construido durante el día? Puede que sí. O puede que no.


Cuentan que el filósofo Estilpón discutía con su colega Crates cuando, de repente, Estilpón se fue a toda prisa a comprar pescado. Crates trató de detenerle mientras le decía, sorprendido: “¿Abandonas el razonamiento?”. Pero Crates contestó: “Mantengo el razonamiento, pero te dejo a ti; porque el razonamiento se mantendrá, pero el pescado van a venderlo”. Me parece que todos los futboleros adictos a “FlashForward” y “Perdidos” somos como Crates, es decir, somos capaces de abandonar el tremendo misterio de esos famosos dos minutos y diecisiete segundos y la fascinación de la isla para largarnos a ver jugar al Barça frente a un misterioso y fascinante equipo ruso. ¿Abandonamos las tramas de nuestras series favoritas?, nos preguntan el agente especial del FBI Mark Benford y el doctor Jack Shephard. No, respondemos; las series seguirán ahí mañana y pasado mañana (existen las redifusiones, las series se emiten en diferentes canales y siempre nos queda internet), pero el pescado del fútbol en directo van a venderlo el martes y el miércoles a las nueve menos cuarto de la noche. Se puede ver un capítulo de “FlashForward” en cualquier momento, pero un Barça-Rubin Kazán sólo se puede ver una vez en directo. Cuando el pescado está vendido y se sabe el resultado, un partido de fútbol pierde un poquito de gracia.

No es traición, agente Benford. No es adulterio, querido Jack. Ni tampoco incoherencia, hipocresía o deslealtad. Es que el fútbol, como el pescado, hay que comprarlo antes de que terminen de venderlo. Pero no os preocupéis, enseguida nos pondremos al día. Es lo que tienen los misterios de las series televisivas. No caducan.