21 febrero 2010

CINE Y

No hay que rendirse. Hay tierra más allá de Finisterre, una vez que llegas al infinito puedes ir más allá, y tras “Afterhours” hay vida televisiva. No debemos desfallecer y creer que la noche de los lunes en Cuatro termina cuando aparece Rafa Méndez, ese ser responsable de que la mitad de las academias de inglés del país hayan quebrado porque sus alumnos se dieron de baja para no tener que decir “amazing”. Sí, es difícil aguantar al tío este haciendo una versión de “Callejeros” para pijos y no salir huyendo, pero por algo Rousseau afirmó que la paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces. Tras él, a las tantas de la noche, Cuatro emite desde hace algunas semanas “La guía sexual del siglo XXI”, un programa que no incluye al siglo XXI en su nombre porque haya descubierto que hay algo nuevo bajo el Sol, sino porque muestra imágenes que sólo son posibles gracias a la tecnología actual.

Estos días pueden ver el especial de “La Noche Temática” dedicado a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en La 2; la emisión de “Ellos y el sexo” en el “Repor” de La 1; el primer edredoning de “Generación ni-ni” en laSexta; o revisar fotograma a fotograma la emisión de “21 días” que Samanta Villar dedicó al porno esperando descubrir cómo será el futuro de la industria audiovisual dedicada al sexo, pero será en vano. La única respuesta a esta pregunta está en las imágenes que ofrece “La guía sexual del siglo XXI”, un programa capaz de colocar las cámaras más subjetivas que pudiéramos imaginar en el interior de los lugares más sospechados que pudiéramos sospechar.

Ah, sí: además se trata de un estupendo programa de divulgación realizado por una prestigiosa sexóloga que aborda todos esos asuntos que decimos conocer pero a los que no nos viene mal echar un vistazo. No importa. Lo que nuestra memoria nos dirá mañana es que en él vimos que, tras el cine X, vendrá el cine Y.

1 comentario:

david dijo...

Genial! una guía sexual. Ahora veo mi sino, un camino..realmente era necesario en esta sociedad llena de prejucios, tabúes y represiones. Cuando voy por la calle no veo mas que gente encorsetada, aprisionada en su mísero y decimonónico sexo..despojos, tal vez. Tenía que ser Rafa Méndez quien nos mostrara el camino de baldosas amarillas, una auténtica guía para no perderse en el proceloso mar del puritanismo de nuestra sociedad, infantilizada durante décadas, aislada y vejada por sí misma. Tenía que ser ese pícaro canario que trabajó unos meses en Estados Unidos y bailaba los gorilas para que España saliera por fin del atolladero de corrección política en el que estába inmerso... Vamos Rafa!

No, en serio. ¿Era necesario?