11 agosto 2010

HUMANOS POR LA GALAXIA

Aceptémoslo: el patriotismo es la ideología de la guerra. Para que los sentimientos nacionales, nacionalistas y terruñeros hiervan en todo su esplendor no basta con que la patria consiga un éxito destacado que inscriba su nombre en los pergaminos de la gloria. Hace falta además que ese logro histórico alcanzado por los hijos de nuestra madre se haya establecido contra otros, -y aquí las dos palabras fundamentales son "contra" y "otros"-. Podría un español encontrar la solución al cáncer, el remedio contra el hambre en el mundo, la fuente de energía barata y sostenible que llevara a la humanidad entera hasta alturas impensables: no aparecería en ninguna ventana una banderita ni nadie corearía a voz en grito a la menor de cambio su pertenencia a la nación española. Pero si el mérito pasa por haber derrotado al vecino más o menos próximo, ay, amigo, entonces se disparan las ventas de camisetas que señalan al portador como parte de la milenaria estirpe de los vencedores. Si la gesta va a favor de los demás, el patriotismo lo tiene chungo. Si la gesta va en contra de los demás, entonces yo soy español, español, español.

"Españoles por el mundo" arrasa. Rara es la semana que no es líder de audiencia en su franja. Es un programa sencillo, realizado con cordialidad y respeto, barato pero completamente alejado de la telebasura. Debe su éxito a la calidad de su factura, pero también se lo debe al ingrediente de confrontamiento que posee la propia idea de patria. Patria es siempre patria contra otros, y no hay himno nacional que no alabe la grandiosidad local por oposición a la mediocridad circundante. Esto no es ni bueno ni malo; es simple dialéctica, inevitable como los atardeceres o la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro. Si alguna vez descubrimos civilizaciones extraterrestres y comenzamos a relacionarnos con ellas, "Humanos por la galaxia" arrasará en audiencia. Hasta que no encontremos un otro común contra el que definirnos sólo los católicos, Zapatero y los antitaurinos podrán fantasear con la unidad de la humanidad.

3 comentarios:

david dijo...

Identidad vs. paz: simple dialéctica.

la paz es la contraposición a la guerra.. ni siquiera la paz se define pacífica, simplemente es un lapso, la calma que precede a la tempestad. Mientras, la guerra es un sujeto activo, una pugna contra otro.

Puede la paz ser un sujeto activo, no se consigue pues nunca es universal, y se deshecha por ineficaz. Pero en el intento está el beneficio, entendiendo éste como el bien común. A las buenas ideas siempre se les exige más que a las malas. Un mundo de buenas ideas y no de justificaciones es lo que quiero yo... como un niño que tiene razón.

Erosè dijo...

Yo me preguntaba cómo contactaban con la gente que andaba por ahí perdida... y ahora ya lo sé porque ya me tocó. Lo que son las cosas... jajajja. Si hubiera dicho que sí dentro de unos meses saldría por la tele en plan patriótica. Pero prefiero disfrutar de una estancia tranquila y más o menos desapercibida.

¡Hasta pronto!

david dijo...

Erosé, no nos dejes con esta duda..que somos pocos pero bien avenidos..