01 agosto 2010

JUEGO DE ATENCIÓN

¿No echaron ustedes nada en falta respecto de la programación de Telecinco del pasado viernes 30 de julio? Aquellos que la hayan seguido con cierta atención, esos espectadores que por motivos que ni las personas más imaginativas del mundo podrían aventurar estuvieron abonados a ella durante la mañana, la tarde y la noche, ¿no notaron como que... no sé... faltaba algo, como si los programadores hubieran tenido un lapsus, como cuando sabes que se te olvida alguna cosa pero no sabes el qué? Aun a riesgo de resultar prolijo, reproduzco aquí dicha parrilla por si los lectores que no siguieron la cadena de Vasile se animan a participar en este juego de atención que les propongo hoy: 07:00 - Informativos Telecinco; 09:00 - El programa del verano; 12:45 - Mujeres y hombres y viceversa; 14:30 - De buena ley; 15:00 - Informativos Telecinco; 15:45 - Sálvame Diario; 20:00 - Pasapalabra; 20:55 - Informativos Telecinco; 21:45 Sálvame Deluxe.

Venga, inténtenlo. ¿Qué no hubo en la programación de Telecinco del viernes? Piensen un segundo. ¿Quieren saberlo? No hubo ficción: ni una serie nacional o extranjera, ni una comedia de humor, ni un culebrón, ni una película, ni un programa de gags cortos, ni una tv movie. Ni siquiera hubo realities, documentales, programas musicales o magacines de variedades. Sólo contemplamos durante el día entero producción propia dedicada a explotar de forma miserable conflictos y enfrentamientos entre la gente, -con la excepción de "Pasapalabra", en donde también hay enfrentamiento pero es amable e inocuo-. Informativos tendenciosos y amarillistas, programas que reproducen de forma extrema los estereotipos sexistas más rancios acerca de los hombres y las mujeres, diez horas, -10, en número; diez, en letra-, de vulgar cotilleo malintencionado y cizañero. No, lo que verdaderamente faltó el pasado viernes en la programación de Telecinco no fue ficción. Ésa era la solución trampa que yo les planteé para dar juego a la columna. Lo que verdaderamente faltó en la programación de Telecinco fue vergüenza.