11 noviembre 2010

AUDIENCIOMETRÍA

Los establecimientos hoteleros de Santiago de Compostela registraron menor ocupación durante el fin de semana de la visita del Papa que durante el fin de semana anterior. Ya no se trata de discutir cuánta gente congregó Bene Sixteen, invitado por un gobierno al que el HP, -"Hacedor de Puentes", Pontífice-, acusó de estar en contra de él. Se trata de estimar la cantidad de gente a la que la visita papal ahuyentó del lugar. Nada más enterarme del dato corrí a los registros de audiencias por si el mismo efecto centrífugo se hubiera producido en la televisión. La cadena que más cubrió las actividades del SP, -"Santo Padre" o "Sucesor de Pedro", ad libitum-, durante su Spanish tour fue La 1 de la televisión pública, con casi ocho horas de programación cedidas para que la propaganda católica se quejara del desapego que tiene el Estado por el catolicismo. Pues bien, el sábado anterior al happening La 1 alcanzó un 11,1% de audiencia. El sábado de autos el correspondiente share sólo llegó al 10,2%. El domingo anterior al adviento papal La 1 alcanzó un 15,2% de audiencia. El domingo de autos el correspondiente share sólo llegó al 14,1%.

Aunque no lo parezca, esta columna no es una crítica a XVI ni a ninguna otra celebrity con vestidos circenses. Es una reflexión sobre el fenómeno de las audiencias y sus medidas. Obviamente los espectadores se miden mediante números naturales, y no tiene sentido hablar de audiencias negativas, pero también es cierto que deberíamos empezar a hablar de "aportaciones negativas de un programa a la audiencia global de una cadena". Los fieles que escucharon las valientes acusaciones de anticlericalismo que el VC, -"Vicario de Cristo"-, realizó después de ser recibido por la Familia Real y antes de ser despedido por el Presidente del Gobierno estaban sumando audiencia en cierto sentido pero también la estaban restando en otro. Y cualquier estimación adecuada de la audiencia de un programa debería incluir ambos parámetros, para explicar por qué la supervivencia de un espacio no depende únicamente de su propia audiencia sino también de la cadena en donde se encuentra.