29 noviembre 2010

MESSI NUNCA SERÁ MILÓN

Ni Messi, ni Cristiano Ronaldo, ni siquiera Mourinho. Ningún futbolista o entrenador llegará jamás a alcanzar la fama de la que gozó el atleta griego Milón de Crotona (siglo V a. C.). Durante varios años, Milón venció en los juegos olímpicos y píticos, y llevó a cabo asombrosas proezas dignas del mismísimo Hércules. En una ocasión, por ejemplo, Milón cogió en brazos un buey vivo y recorrió el estadio de Olimpia, luego mató al animal a puñetazos y se lo comió enterito en un solo día. De acuerdo, un partido Barça-Madrid es un espectáculo grandioso, Messi y Ronaldo son atletas famosos y meter un gol en el clásico del fútbol español es casi como pasearse con un buey en brazos por el estadio de Olimpia. Pero sólo hubo un Milón de Crotona. Y no volverá.

La televisión ha multiplicado la fama del fútbol, pero a costa de su mitología. Aunque Milón no es un personaje de la mitología, sino de la tradición popular, sus hazañas son míticas precisamente porque no fueron televisadas hasta el último detalle por Grecia TV. Homero no inventó la guerra de Troya, pero sí mejoró los hechos dándoles otra forma y convirtiendo la gloria de Aquiles y Héctor en inmortal. Hoy, la guerra de Troya sería televisada por la CNN, mientras que Homero deambularía por los parques con una botella de vino barato envuelta en papel de periódico. Todas esas cámaras dispuestas a devorar hasta el último detalle del Barça-Madrid, tanto “lo que el ojo no ve”, tanta atención a los gestos más íntimos de los jugadores, tantísimas repeticiones a cámara lenta de las jugadas alimentan el negocio, pero son veneno para el mito.

Dentro de cientos de años, nadie contará historias extraordinarias de Messi o de Ronaldo porque se sabrá exactamente lo que hicieron y cómo lo hicieron. Nadie contará que Messi metió un gol a Casillas mientras sostenía un buey vivo en sus brazos, y nadie dirá que Ronaldo intentó talar un roble con las manos, como cuentan que hizo Milón. La cámara de televisión es enemiga del mito, y la repetición de las mejores jugadas es la puntilla de Homero. Por eso un partido Barça-Madrid no es la “Ilíada”, Messi nunca será el de los pies ligeros, Ronaldo jamás será domador de caballos y Homero no se ganaría la vida como comentarista deportivo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jo... que bueno...
Y hoy, ¡Barca!