08 noviembre 2010

DRAGÓ, SAVATER Y GARCI

Sánchez Dragó es un provocador y hace literatura. Así que puede provocar (asco, rechazo o ganas de no ver Telemadrid, eso es lo de menos: lo importante es provocar). También puede decir lo que quiera porque lo hace de forma “literaturizada” (las “putillas” de 13 años. El “chochito sonrosado de las de 15”. “La muy puta merecía que me la follara”. “Nunca han vivido mejor las mujeres turcas que en los harenes de la cultura otomana. ¡Con qué delicadeza, con qué mimo eran tratadas ahí! ¡Con qué libertad también!”). Pero los demás no.

Cuando los demás en vez de despreciar a la mujer pedimos que Dragó deje de trabajar en una tele pública no provocamos nada de nada. Fernando Savater y José Luis Garci entre otros, nos mandan callar para, así, calladitos, preservar el derecho a la libertad de expresión contra la que atentamos cada vez que abrimos la boca. Los demás tampoco somos capaces de hablar de forma “literaturizada”, oh Musas, cuando decimos “macarra decorticado”, “el muy chulo merece ser destituido como defiende el Comité de Empresa de Telemadrid”, o “nunca ha vivido mejor Dragó que durante los años y años y años que lleva contratado a dedo para trabajar en una televisión en la que no cree pagado por un Estado que desprecia ¡Con qué delicadeza, con qué mimo es tratado ahí! ¡Con qué impunidad también!”.

Por eso nadie debe volver a preguntar qué opinamos sobre ese señor, como hizo el otro día laSexta. Lo que debe hacerse es aplicar la propuesta platónico-televisiva de Dragó: retirar el voto a “los que ven programas de telecaca, o los que se pasan cinco horas al día viendo partidos de fútbol”. Savater antes criticaba el elitismo platónico y defendía que en una democracia todo ciudadano debe ser educado para gobernar. Ahora manda callar a los que insultamos a un señor que insulta a las mujeres, o quiere retirarnos el voto según lo que veamos en la tele. Obedecer y callar. Eran mejores el Savater de antes y el Garci de “Qué grande es el cine”.

2 comentarios:

david dijo...

De entre las muchas formas de libertad de expresión que existen escoge la más controvertida, la más cínica y la más inútil. Un dinero, una educacion y una cultura desaprovechados en la autoafirmación y el vicio.

Y eso de irse a mamá a quejarse por las críticas está muy feo, Fernandito

32 dijo...

Amén.