23 junio 2013

DÉJÀ ENTENDU


La clave del fracaso que está cosechando “El número uno” en su edición actual se encuentra en el fenómeno psíquico del “déjà entendu”. El “déjà entendu” -término y concepto que me acabo de inventar y que ofrezco displicente a la comunidad científica con la chulería del que anda sobrado en la invención de términos y conceptos- es algo así como el hijo tonto del “déjà vu”, la paramnesia serie B de bajo presupuesto. En el “déjà vu” uno tiene la extraña sensación de que ya ha visto la situación nueva en la que se encuentra; en el “déjà entendu” uno tiene la extraña sensación de que ya ha oído la situación nueva en la que se encuentra. Los científicos no pueden explicar este fenómeno, básicamente debido a que hace solo ocho minutos que ha sido creado.

Y ver las galas de esta edición de “El número uno” provoca durante horas -al menos me provoca- una incomodísima sensación de “déjà entendu”. Maribel Castillo canta “S.O.S.” y yo lo escucho con la certeza perceptiva de que eso, exactamente eso, ya lo escuché antes; pero no una vez sino trescientas cincuenta, algunas de ellas durante la edición anterior de “El número uno” en la voz de alguien inolvidable que ahora no recuerdo. Josh y Emma se baten en duelo; Josh abre insospechadas dimensiones al concepto “mainstream” con su versión de Mecano y Emma demuestra con su “Say it right” que también existen las marcas blancas en el mundo de la canción. De nuevo un “déjà entendu”. Las cámaras enfocan los rostros silenciosos de Mónica Naranjo y David Bustamante mientras siguen con interés la actuación de Gio: carajo, yo esas caras ya las he oído antes. Exactamente iguales.

Este año “El número uno” ha hecho la que probablemente es la peor selección de concursantes de la historia mundial de los talent shows. No se trata de que ya lo hayamos oído todo antes, sino de que ya lo hemos oído todo antes demasiadas veces. Y, lo que es peor, que el “déjà entendu” va a volver a ocurrir con mayor virulencia dentro de pocas semanas en Telecinco con “La voz”. ¿Que no? Ya verán. Escribiré una crítica cuando eso ocurra y ustedes creerán haberla leído antes: “Déjà lu”.