19 junio 2013

JUEGO DE MERCADO


Después del terrible terremoto de Lisboa de 1755, el rey de Portugal le preguntó al primer ministro Pombal qué se podía hacer, y dicen que Pombal contestó: “Enterrar a los muertos y dar de comer a los vivos”. El terremoto de Lisboa sacudió los cimientos de la capital portuguesa y, como dice Susan Neiman, fue el punto de partida de la modernidad porque obligó a reconocer que la naturaleza está separada de la moral. La naturaleza no tiene significado, así que los terremotos no son signos divinos que deben ser interpretados. Pombal sabía que tras el terremoto no se trataba de salvar las almas inmortales de los vivos mediante la oración, sino que lo urgente era proteger los cuerpos de los ciudadanos supervivientes de la enfermedad y el hambre.

El último capítulo de la tercera temporada de “Juego de tronos” (Canal+) ha sacudido esa Lisboa imaginaria que forman los lectores de las novelas de George R R. Martin. ¿Qué hacer después del terremoto que dejó inacabada la tercera parte de la saga “Canción de hielo y fuego”? ¿Cómo enterrar a los muertos que no murieron y que deberían haber muerto? A diferencia del sensato consejo de Pombal tras el terremoto de Lisboa, los seguidores de la serie televisiva “Juego de tronos” que antes (o a la vez) han sido lectores de “Tormenta de espadas” no pueden enterrar a los muertos ni dar de comer a los vivos. ¿Se ha traicionado a George R. R. Martin, y todos deben arrepentirse y rezar para que el escritor estadounidense no decida aniquilar la serie para siempre? Si un personaje de “Juego de tronos” muere, los espectadores lo entierran y siguen alimentándose de otros personajes y otras tramas. ¿Qué pasa cuando un personaje no muere? 

Tranquilos. La naturaleza del medio televisivo tiene que separarse de la moral. La serie “Juego de tronos” y su inspiración literaria son, entre otras cosas, un negocio. Si el final de la tercera temporada ha decepcionado a los lectores de George R.R. Martin es porque los responsables de la serie quieren alargarla todo lo posible, o porque la editorial intenta vender más ejemplares de “Tormenta de espadas” este verano, o porque todos intentan vendernos ya la cuarta temporada de “Juego de tronos”, o porque George R.R. Martin necesita tiempo para escribir los dos últimos libros de la saga. No busquemos signos divinos en el medio televisivo. Los personajes de “Juego de tronos” que siguen vivos morirán cuando las reglas del mercado lo crean oportuno.